Buenas noches, y buena suerte
Se me ha adelantado mi querido Pablo Motos en El Hormiguero, pero tenía pensado escribir esto antes, así que lo hago de todos modos.
Me sorprende que nadie haya hablado de ello, a no ser que la procrastinación me haya hecho perder la posibilidad de consultar otras fuentes, claro. Ayer José Luis Rodríguez Zapatero cerró su intervención en el famoso ya debate electoral con otra no menos famosa frase que solía utilizar el periodista Edward R. Morrow para cerrar su programa See it now, "Buenas noches, y buena suerte". A mí me pareció un curioso guiño que, viniendo de él, adquiere un especial valor. Para las mentes más desinformadas, o simplemente más lentas, expondré mis reflexiones (y que me perdonen los más perspicaces... e informados).

Morrow ha pasado a la historia por sus enfrentamiento con el tristemente célebre senador Joseph McCarthy, quien desató la no menos célebre "caza de brujas" contra todo aquello que pudiese oler mínimamente a comunismo, incluso, por supuesto, si ni siquiera hubiera el menor atisbo de duda en los acusados. Políticos, periodistas, artistas y gente más humilde, como Milo Radudovich, un meteorólogo al servicio del ejército, fueron defenestrados por sus oscuras visiones anticomunistas. La espléndida película de George Clooney narra la sucesión de acontecimientos desde el descubrimiento del caso Radudovich por parte de Morrow (espléndidamente interpretado por David Strathairn) hasta la desaparición de su programa por un mal que sigue, aún hoy, y aunque naciera tan pronto (de eso va precisamente la peli), siendo el motivo del relego de los programas más interesantes e instructivos de la televisión: el entretenimiento. En definitiva, que la investigación o la intelectualidad ha hincado e hinca sus rodillas ante su bestia negra: la diversión. Nada nuevo bajo el sol.
Bueno, al caso. Intolerancia, manipulación, crispación, engaño, teorías apocalípticas, desviación de la atención, extremismo reaccionario... ¿Hace falta que me explique mejor?
Pues eso, Zapatero no terminó así su discurso por casualidad. Ya lo creo que no.



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