La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Cómo se fabrica un best-seller

No tengo (casi nada) en contra de Carlos Ruiz Zafón. Me empecé la celebérrima La sombra del viento, pero me aburrí a medio camino y lo dejé. Bueno, es una opción personal, pues no seré yo quien critique las lecturas de otros, sean o no best-sellers. Que alguien quiera martirizar sus oídos con la lista completa de éxitos de OT y Factor X, por ejemplo; o que prefiera tragarse, con la glotonería que ofrece la literatura fácil, los éxitos editoriales del momento es sólo una cuestión que atañe (sobre todo) a las grandes librerías, los autores de éxito y todo aquello que rodea al marketing, sea este tradicional o viral. Uno puede ir a una librería a comprarse un tocho con toda la obra de Rimbaud, un poemario completo de Gloria Fuertes o, si va a una de esas grandes superficies que han devorado a las pequeñas tiendas de discos y librerías, los últimos éxitos de Alejandro Sanz o un recopilatorio póstumo de El Fary. Bueno, si entendemos por cultura consumible cualquier cosa que uno pueda llevarse bajo el brazo podemos incluir casi cualquier variante que ataña a los contenidos de los lineales de dichas superficies. Pero... ¿qué se puede decir cuando, a la vez que sopesas qué marca de cerveza va a ocupar su sitio en las estanterías de tu nevera, puedes echar mano de la pila que está al lado y llevarte el último megaéxito del susodicho Ruiz Zafón? [Las fotos son lamentables, pero es lo que pude hacer con mi móvil –sin más espacio- en ese momento; lo siento.]

Pues sí señores, la novela El juego del ángel estaba disponible también en su supermercado amigo (que no cito porque ya tenemos bastante con el conceto como para dar, encima, publicidad gratis). El estupor pasó por la consternación y el consiguiente cabreo. Y entonces pensé en la vieja idea de utilizar el bazoka desintegrador; o aquel chiste sobre los diez mil abogados en el fondo del mar, pero transmutados a responsables de marketing.

Ya en otro orden de cosas me asombró la presencia del mencionado libro en los pasillos, cajas y lugares inauditos (como al lado de los discos de éxito... ¡en la planta de discos!) de otra cierta gran superficie de consumo “cultural”. O que en el comienzo de las noticias de las 07.30 de la mañana de mi emisora habitual el presentador “presentara” también el libro, diciendo incluso que iba a salir con una tirada de un millón de ejemplares. En definitiva, que el libro debe venderse per cullons, porque sí y por encima de cualquier cosa, al precio que sea y por encima de quien sea.

Algo pasa en nuestro mundo, y juro que esto no es otro de mis ataques de inocencia perpleja. Con la mayor humildad lo digo, por encima de la comprensión de los intereses de todos los implicados en el asunto (autor, editorial, distribuidoras y comercios, sean o no del ramo), y sin ningún atisbo de revanchismo ni insana envidia hacia Ruiz Zafón (me parece perfecto que los autores tengan éxito), pero desde ahora mismo os digo, y os pido que me recordéis, que si alguna vez me veo en esa tesitura (tan improbable como que el hambre en el mundo se acabe), si alguna vez soy un autor de éxito, recordarme que obligue a todos estos que se mencionan a negarse en rotundo a que mi libro se venda en un supermercado, justo al lado de la cerveza de oferta. Por la cultura, por el criterio y por las cosas que deben tener sentido en este mundo.

Polidori dixit.

10 comentarios

  1. Ya ves, yo también me aburrí un montón con ese libro y me lo dejé a mitad.

    El cumpleaños pasado me regalaron Marina, que es anterior a la Sombra del Viento y que han aprovechado ahora para relanzar. La verdad es que no termina de ser bueno, pero es ameno y te lo terminas bastante rápido.

    Saludos!

  2. K

    Querido K, eres un romántico sin remedio... En las grandes superficies, amigas o no, se vende de todo, porque en este mundo en el que ambos vivimos, todo se vende.

    Un millón de ejemplares, en un país de cuarenta y cinco millones de personas que, según todas las estadísticas, no se leen ni los folletos de instrucciones, supone una auténtica burrada. Así que, sea per cullons o por castizas pelotas, hay que colocar el libro hasta en la consulta del dentista.

    ¡Consumid, consumid, malditos!

    Salud

  3. La Sombra del Viento, lo empecé y tenía una extraña sensación de que me estaban tomando el pelo de alguna manera. No me parecía tan tan tan yo qué sé. Luego tuve que dejar de leerlo porque no era mío (cosas que pasan a veces cuando te vas de vacaciones a casas ajenas y luego te tienes que ir) y ahí se quedó, a la mitad, el pleno misterio. Y la verdad es que me dio totalmente igual.
    ¿Quedó bonita la foto? Y lo más importante... ¿Le gustó a Pitu?
    Un besazo.

  4. Bueno, Blat, es lo que tienen los grandes autores, que son grandes para los que quieran hacerlos grandes, claro, y, por cojones, para los que no lo quieran. Personalmente, tengo demasiadas cosas que leerme como para (con perdón) perder el tiempo en otras. En cualquier caso, gracias por pasarte por aquí.

    Querido K: sabes que lo soy, que soy un puto romántico, qué le vamos a hacer. Fíjate, que soy caprichoso, pero me temo que no soy, o al menos pretendo serlo cada vez menos, consumista. Claro, que viviendo en el barrio que vivo...

    Querida Miss Calamar, compartimos veredicto: a mí también me dio bastante igual. El tal Carlos este no parece mal tipo en las entrevistas, pero la pela es la pela. Y, bueno, la foto aún no tiene su lugar definitivo, pero a la Pitu parece gustarle. Un beso.

  5. Que sea de papel y esté encuadernado solo nos indica que, en efecto, se trata de un libro. Ahora, no todos los libros son cultura. Este es un producto, un producto destinado al entretenimiento. Lo único que hacen desde Planeta es acercarse a su target. Lo mismo que hacen a su manera los editores de Rimbaud. Y todos contentos.

    Las cosas se simplifican cuando separamos cultura y entretenimiento (los conceptos, quiero decir). No tiene nada de malo y ahorra mucho tiempo. Y no lo digo yo, lo dijo Hannah Arendt, que era muy lista.

  6. pitry

    Pues a mi La sombra del Viento me gustó. Posiblemete no sea una gran obra literaria, pero me entretuvo y me enganchó desde el principio...
    Totalmente de acuerdo en que es "muy feo" que los libros se vendan en las grandes superficies y más aún si están al lado de cervezas, alcachofas o melones, pero si así se logra vender un millón de copias, lo que supone que lean el libro un millón de personas, más aquellos que viven con quien se lo ha comprado , más a los que se presta.... no está mal la cosa, no nos vamos a quejar ahora de que la gente lee.
    Estaría muy bien que todo el mundo leyera a Schopenhauer, o a Proust, o a Quevedo... pero en los tiempos que corren creo que debemos conformarnos con que la gente se habitue a sentarse y abrir un libro, sea el que sea, y que la referencia de un libro le lleve a otro y entonces le cueste un poquito menos leer otro libro, vamos "lo que viene siendo " despertar la curiosidad, y lo que es aún mejor que nuestros hijos, hermanos pequeños o sobrinos no se extrañen y vean como algo normal, que los mayores se sientan a leer, o que también se pueden comprar libros "normales" y no sólo los de texto del cole...
    Creo que somos muy exigentes, nos quejamos de que se lee poco, pero si se publicita una novela más de la cuenta, seguro que es mala porque eso sólo es consumismo... como dice K; cuanto romanticismo... no está mal que haya romanticismo pero la realidad es otra, poco a poco iremos cambiando esta sociedad, todo evoluciona.

    Un saludo
    Pitry

  7. Puede, querida Pitry, pero a mí me da mucha pena que lo único que se lea en España, atendiendo al volumen de ventas, las estadísticas de lectura y lo mucho, muchísimo que se publica; reitero, que lo único que se lee en este bendito estado, nación o país, como quieras llamarlo, sea precisamente "eso", las allendes, zafones, catedrales del mar y potteres incluidos. Me da mucha lástima, qué quieres que te diga. Supongo que será como pensar que es bueno que se vea mucha televisión, aunque sea esa mierda de televisión que tenemos; a algunos nos gustaría que la cultura no fuera una excepción de la programación de madrugada.

    Eso si, la culpa la tengo yo por pensar así, pues soy un puñetero romántico.

    Saludos.

  8. pitry

    Sin ánimo de dar más vueltas al asunto, porque en el fondo pienso igual que tú, sólo quiero decir que tienes toda la razón, pero que yo(quizá por mi conformismo), intento imaginar que con estos libros que simplemente entretienen, se consigue llegar a un público que de otra manera nunca leería nada. Para mí en los tiempos que corren eso ya es un logro.

    No te equivoques, la culpa la tengo yo por conformarme con tan poco, y por pensar que la educación de este país un día cambiará.

    Un saludo.

  9. Digamos, Pitry, que tienes una versión optimista, y yo una versión más pesimista, pero los dos sabemos que los dos tenemos razón. Así que... ¡gracias por decirlo! Y, en el fondo, ambos pensamos que la cultura y la educación también es posible que puedan cambiar. Yo mantengo mis esperanzas (no "precisamente aguirres") en los más pequeños (y no precisamente en los actuales adolescentes). A lo mejor ellos lo consiguen. Y eso es también tarea nuestra.

    Saludos.

  10. La cosa es empezar desde pequeños, porque leerse de golpe a Kant, o "vete a saber quién", no es fácil y necesita de un cierto... ensayo, trayectoria. Empezamos por Fray Perico y su borrico y poco a poco se debe ir extendiendo el´hábito de leer. El asunto es que muchos de los que ahora leen la Sombra del Viento son personas que no han cogido un libro en su vida, y es su manera de comenzar a leer. Pues bienvenida sea. Igual de terrible es Fray Perico.

    Los esfuerzos deben ir encamindados a los más pequeños, para que comprendan lo que leen, para que tengan capacidad de opinión, etc.

    Ahora, yo creo que la tendencia a la baja en la lectura se está invirtiendo, y que la gente empieza a participar más en los clubes de lectura, en los libroforums y esas cosas.

    Ahora... igual que en la casa del libro no me ponen cuarto y mitad de choped, que dejen el súper para cervezas, patatas y macarrones.

    Un saludo.

Escribe un comentario