La Coctelera

Las manos en los bolsillos

La vida está muy mala

Sí, la vida está cada vez peor. Quién más quién menos intenta buscársela como puede, y en muchísimos casos está ocurriendo lo mismo. Puedo entender que el estado persiga el pluriempleo para luchar contra el paro, pero las cosas han cambiado. Mucha gente, para llevar una vida “normal” (y no olvidemos que para consumir, pues al fin y al cabo esa es la otra parte del juego, pues eso genera más impuestos indirectos y, en definitiva, más pasta para el propio estado) tiene que buscar un suplemento. Yo lo he hecho muchas veces, y es práctica habitual entre la gente de mi entorno, y es un entorno muy variado. Y dejemos claro que estamos hablando de un “suplemento” para poder pagar las facturas del mes, no un método para forrarse. Bien, pues tal y como está el sistema retributivo y recaudatorio actual, cualquier paisano que tenga dos o más pagadores puede decirse que mejor que abandone uno, pues Hacienda, todos los años, le cruje. Y bien crujido. Echando cuentas, os puedo asegurar que para toda esa gente que se deja los cuernos en casa los fines de semana y muchas noches la cosa no pinta nada bien, pues sale lo comido por lo servido.

Si pretendemos incentivar la economía doméstica, señores economistas y sesudos dirigentes: ¿no es hora ya de admitir que, dado como están los precios de todo, la puñetera vivienda, los combustibles/transporte y la vida en general, sería necesario rebajar la presión sobre aquellos que necesitan un incentivo? Una rebaja fiscal, o una menor persecución de estos casos (en forma de elevación del mínimo para declarar, por ejemplo), unida a una mayor flexibilidad fiscal haría que aquellos que se pluriempleen, no precisamente para hacerse ricos, sino para subsistir, puedan arreglarse mejor en este complicado mundo.

Y dado como está el tema, no creo que esto haga crecer el paro. El paro está en otros lados, y eso lo saben muy bien los especuladores.

Polidori dixit.

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