Otra vuelta de tuerca
Lujo
Así, sin más, es como titula a su revista de "tendencias" el antiguo El País Dominical, ahora llamado El País Semanal. Sin tapujos. Puestos a ser exclusivos, clasistas, qué mejor sustantivo para definir la filosofía del semanario de este diario "progresista". Y lo digo desde el dolor compungido de un lector habitual. Desde mi adolescencia, todos los domingos he cumplido el mismo ritual semanal: la caza y captura de ese dominical, pero cada vez me lo ponen más difícil. Las páginas que contiene son aún más delictivas que ese título. A la tan traída y llevada crisis los de Miguel Yuste contrarrestan con una portada incitadora al derroche y unas páginas en las que uno no puede detenerse sin pudor. Recuerdo un celebrado, a la vez que criticado con ferocidad, especial de nochevieja de Gurruchaga en el, como colofón de una "rebelión de criados", el personaje que interpretaba Chus Lampreave de aguerrida revolucionaria no podía por menos que exclamar, ante un cuarto de baño de estridente horterez, con excesivos remates de oro, la siguiente y desternillante frase:
¡Ahivá!, ¡cuánto dorao!
Y hasta un water de semejante características aparece en dicho dominical, en un hotel de Hong Kong.
Claro, que no sé qué es más obsceno, si todo ese dominical dedicado al lujo o un pequeño artículo en el dominical "serio", titulado "Tendencias a buen precio", en el que, entre otras lindezas, recomiendan chaquetas supuestamente baratas de más de doscientos euros.
Éste es el mundo en el que vivimos. ¿No os habíais dado cuenta?



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