La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Einstürzende Neubauten en Oporto

Prometí, después de haber hablado de la excepcional sala, hablar de los intérpretes, y aquí estamos.

Cuando uno piensa en sus grupos o solistas favoritos siempre se le viene a la cabeza la misma diatriba: a quién quieres más, a papá o a mamá... Sabéis de mi predilección por David Sylvian, del que os ha hablado por activa y por pasiva (y tengo que volver a hacerlo, lo sé, pues no en vano me quedan un par de episodios de su trayectoria); y también recuerdo a mis amados Tindersticks, que también han pasado por estas páginas; pero si tengo que escoger una propuesta más "arriesgada", en cuanto a hablar del grupo que más me ha fascinado a lo largo de todos estos años y no son precisamente "fáciles", tengo por fuerza que mencionarles a ellos, a Einstürzende Neubauten. Para los neófitos tendré que mencionarme (qué casualidad) a mí mismo y a la entrada que escribí allá por el 4 de diciembre de 2005. Así que, partiendo de esa base, hablaremos de lo que me sigue produciendo su escucha y, en este caso, la suerte de haber podido verles en directo en tan magnífico escenario.

Blixa Bargeld y sus muchachos son capaces de algo fundamental en una actuación en directo: pasárselo realmente bien. Sufren porque el sonido no sea perfecto, porque su propuesta no llegue en todo su esplendor al público presente, pero realmente, como siempre se les achaca a los músicos de jazz, están encima de ese escenario porque disfrutan como locos de lo que están haciendo. Bien, esa es la primera parte, pero para todos aquellos que hemos pasado por una facultad de letras o estudiamos letras puras en el bachillerato siempre nos queda en la cabeza un período de las artes fascinante y, en su tiempo, prometedor, aunque en muchos casos se quedara en agua de borrajas: las vanguardias. Pues bien, los Neubauten son fieles a ese espíritu de comienzos del siglo XX, en el que los poemas surgían al calor de la industria y de la deshumanización del arte. Sus canciones brotan del ocaso de la sociedad y del sentimiento surgido del abandono de los ideales y de la soledad del hombre moderno. Los monstruos se asoman a los rincones más oscuros del ruido y de sus sombras surgen poemas desgarrados y búsquedas de un paraíso que ya no puede ser, y que en muchos casos maldita las ganas de que exista.

Entonces, ¿qué decir de su directo? Pues que dos horas apenas bastan para sentir todo eso, y a todos se nos quedó en el rostro y en el corazón unas tremendas ganas de seguir acompañándolos en ese fascinante viaje. Blixa es un animal de escenario, comunicando con su voz y con sus gestos la teatralidad de una música surgida de planchas metálicas, hierros sonoros y demás utillaje propio de unos luthiers aferrados a la siderometalurgia, llevando hasta las últimas consecuencias eso que llaman reciclaje. Aunque, claro, eso conlleve un trajín para los auxiliares de tres pares de narices. Nos reíamos de las veces que ajustó el "batería" un platillo hecho con una plancha de acero no demasiado pulida. Pero no os penséis que aquello sonaba mal; al contrario, cada utensilio estaba estudiado para sonar brillantemente en todo momento. Esa es la esencia de los Neubauten. Así se sucedieron una tras otras piezas que Torombolo y señora calificaron de demasiado "lentas", "tranquilas", aunque por momentos el maremágnum sonoro era ensordecedor.

No puede describirse lo que sólo se siente. En la retina quedan esos detalles imposibles de olvidar, y en la memoria paisajes sonoros que el público (correcto y anhelante) supo reconocer y valorar. Confiaba en el escuchante luso, y no me defraudó. Y a Blixa tampoco, como pudo apreciarse en los generosos bises.

Einstürzende Neubauten son, como les gusta definirse, el punto intermedio entre el rock y la música contemporánea. Para mí representan el equilibrio exacto entre la vanguardia y la tradición, los artistas totales que saben transmitir fuertes sensaciones a quienes les ven y les escuchan. Pero no os preocupéis, muchos vendrán que os dirán que eso no es música, o que no es arte. Dejadles; bastante tienen con lo suyo.

Podéis encontrar mucho material por la red, pero yo me quedo, como botones de muestra, dos vídeos: uno basado en una reciente actuación y otro de un clip tan hermoso como desasosegante que a Innes y a mí nos tiene fascinados.

3 comentarios

  1. Torombolo

    Por alusiones 8-)

    Que vaya por delante que el concierto me encantó. Creo que es uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida. El sonido era casi casi casi casi perfecto (hubo un par de distorsiones que le quitaron unas decimillas), cumplía la norma básica de la calidad sonora: lo klinkas y los pumbas en su sitio. Podías escuchar a Blixa susurrar mientras el maestro Unruh aporreaba nosequé cosa metálica. Creo que a casi nadie se le puede pasar por la cabeza ver un concierto en el que a la voz del cantante le acompañe el sonido de unos "gusanitos" de poliespán (si, de esos que se utilizan para rellenar las cajas) y que se escuche perfectamente.

    Respecto a lo de la música tranquila, tras repasar mentalmente el recital lo confirmo. Está claro que si esto fuese un concert de Aute habría parecido una locura y a los progres se les habrían caído las coderas al suelo. Pero siendo los que son creo que hicieron una selección de temas demasiado suave. Recordando las bellas tonadas que tocaron, nos encontramos con que las únicas con los bpm un poco subidos pertenecen al último disco, así que estaban casi obligados a tocarlas. Un concierto de estos tipos sin Yü-Gung, Feurio!, Z.N.S. o similares creo que no está completo. Para mi tiene algo que ver la marcha de F.M. Einheit con esta selección musical, pero es sólo una teoría.

    Me gusta el ruido, me encanta el ruido que suena bien (¿?) y se me puso la carne de gallina cuando tocaron "Let's do it a da da". Al igual que cuando vi a Kraftwerk tocar "Metal on Metal". El ruido provoca dentro de mi lo que en otras personas hace (incompresiblemente) un punteo de guitarra. Por eso esperaba un poco más de ruido bello y bestia en su actuación.

    Aún así volvería a ir y repetiría cada segundo de ese concierto y de ese fin de semana (bueno, quizá no intentaría ir andando a la otra punta de la ciudad una hora antes del concierto).

  2. Por alusiones también... ;-)

    Tienes toda la razón, pero olvidas que tuvimos la suerte de asistir a uno de los conciertos de la "etapa anterior", y es por eso que me gustó y me sorprendió este nuevo giro.

    Y, joer, ya pedí perdón por la el "rodeo" preconcierto. Era para darle emoción.

    Gracias, maestro.

  3. Yo como estoy abducida por ellos no puedo opinar, ahora sólo podría decir que son perfectos y que saben alemán. Tengo que tomar distancias. Y lo haré, en cuanto me suelten el cerebro y el sentido musical.

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