La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Portisheando

Nunca he sido muy “portishero”. Tal profusión de scratchs y la voz sempiternamente distorsionada por el vocoder me ponía de los nervios. Ni siquiera el tremendo directo titulado Roseland NYC Live en un principio me llamó la atención, a pesar de lo pesaítos (con todo el cariño) que se pusieron mis amigos con él. Pero si hay algo realmente hermoso en esto de la afición-dependencia musical es acceder al cielo sin pasar por la casilla de salida, y llegar directamente a la gloria bendita con una escalera mecánica que te lleve a lo más alto sin tener que sufrir con los primeros y empinados escalones.

Y... ¿qué tuvo la culpa? Un vídeo de youtube. Así de sencillo. Cuando vi a Beth Gibbons, con esa actitud y ese saber estar (todo lo que una estrella del rock debe saber estar en un escenario, se entiende), caí fulminado. “Glory box” es una canción muy conocida, desde luego, pero pocas veces (y me temo que de eso tiene mucha culpa el realizador del vídeo, claro) se ha visto tan de cerca la conexión entre los distintos miembros de una banda y una buena pechá de músicos (la mayor parte de ellos de música culta); la complicidad, en definitiva, de una grabación en directo. Si a estas alturas del partido aún no lo has visto, aquí te lo dejo mascadito.

Pero hete aquí que los de Bristol han sacado un nuevo disco, y es sencillamente excepcional. Pero como hoy la cosa va de vídeos, mejor os dejo con el de una de las maravillas que incluye, esta "The rip" que me tiene quitado el sentido.

Y como diría el pobre Camarada Bakunin, como "bola extra", viendo lo rápido que se mueve esto de las versiones en el internés en los últimos tiempos, aquí están nada menos que el señor Tom Yorke y su grupo haciendo una versión desenchufadísima de la misma canción.

Y como partida extra, el apoteósico final de otro de los inmensos cortes del disco, "We carry on", en el Primavera Sound que este año me he perdido por simples cuestiones monetarias y que, en su versión L'Auditori, terminó con una peculiar "invasión".

Mira que he estado en conciertos en mi vida, pero un final así no lo he vivido jamás, y me da mucho envidia de mis amigos y de los que estuvieron allí. Me fascina el que los propios músicos se compincharan con el público y alargaran la canción unos cuantos minutos más.

En fin, ya me veis, "portisheando", quién me lo iba a decir. Espero que también os dejéis abducir como yo.

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