Paradoja estivo-histórica
Paseando por la plaza del 2 de Mayo, repleta de gozosos cuerpos entregados a los placeres de la noche estival, disfrutando de la animada charla en las terrazas que una vez ocupara la calle de San Miguel y San José, hoy arteria del barrio más populoso de la villa y corte, a sólo doscientos años de la más gloriosa gesta patria, en la que tantos mártires entregaron su vida a la causa nacional en la lucha contra los perros gabachos; viendo, en fin, los vaporosos vestidos, el generoso vino, la fresca cerveza, la risa y la desidia casi vacacional, imaginé al recio y adusto capitán Daoíz, al impetuoso y brioso oficial Velarde, y al joven pero dispuesto teniente Ruiz, plantarse en la que fuera puerta del Cuartel de Artillería de Monteleón, observar el panorama, mirar de soslayo (y al fin sin disimulo) la concurrencia, las jóvenes, los jóvenes entregados al solaz del cielo madrileño, y al fin observarse el uno al otro y gritar al unísono, antes de unirse al gentío:
¡Va a pegar tiros su puta madre!



1 comentario
(Risas)
Ojalá lo dijeran los que siguen teniendo fusil y ganas de matar.
10 jul 2008 | 10:46 AM
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