La piedad contemporánea
A la hora de realizar este texto he tenido sentimientos encontrados. Primero, porque habla de una exposición ya pasada, lo cual, visto desde la perspectiva de la "difusión de la cultura", queda ya un poco inútil y absurdo. También voy a hablar de alguien de sobras conocido, el fotógrafo de Wichita Eugene W. Smith. Y si me apuráis más, voy a hablar de una fotografía hiperfamosa, a la que encima le pesa un grave problema, un dilema moral: uno de los personajes fotografiados pidió expresamente que no se difundiera la instantánea, y Smith sólo consiguió que admitiera que se expusiera, pero que jamás se editara en un libro; pero ya se sabe que las promesas están para incumplirlas, y con una simple búsqueda en la red puedes encontrarte cientos de copias que se saltan a la torera este impedimento, así que yo no voy a ser menos, pues la ocasión lo merece.
Para los que no sepáis nada de la historia, Eugene Smith es uno de los grandes fotógrafos de todos los tiempos, un tipo obsesionado con su trabajo que hizo muy pocas series (unas siete u ocho) en su vida, pero era tan perfeccionista que trabajó en ellas toda su vida, procesando miles de instantáneas e intentando que su trabajo fuera tenido en cuenta como una "obra total", no como una simple selección de fotos (lo más habitual, como es lógico, en revistas como Life, que sólo publica, a lo sumo, una veintena de fotos de cada autor, y que es lo usual en todas las revistas incluso hoy día, con el mejor ejemplo en National Geogrphic). Su serie "Pittsburgh" es el mejor ejemplo de ello, pues quiso que se convirtiera en una obra compleja que, a la postre, se quedó en agua de borrajas por lo tremendamente complicado del proyecto. No hay patrocinador ni subvención que soporte eso, por lo que sólo hoy podemos disfrutar de algunas fotos sueltas.
La retrospectiva vista en Madrid ha sido extraordinaria, y muy completa. Prácticamente hemos podido presenciar obras de todas las épocas y series. Las pertenecientes a las series "Médico rural", "Un pueblo español", "La enfermera Midwife", "Un hombre piadoso", "Pittsburgh" y "Minamata" eran fascinantes. Muchas de las tomas "te sonaban", pues son ya iconos de la fotografía mundial, y es así como llegué a LA FOTO, Tomoko Uemura en su baño.
Smith, durante un viaje a Japón, tuvo conocimiento de los problemas de salubridad que estaba teniendo el área de Minamata por el vertido al río del mercurio procedente de una fábrica cercana. Las consecuencias eran desastrosas, como podía observarse en las personas que bebían y comían peces sacados de ese río. Los cuerpos se angostaban, y los cerebros se secaban, y no sólo en los afectados directos, sino también en las mujeres que, aparentemente sanas, daban a luz niños deformes y completamente imposibilitados por su debilidad y el deterioro de sus sentidos.
La lucha por defender los derechos de los afectados obsesionó a Smith hasta poner en peligro su integridad física. Pero, al final, el mejor modo de despertar la conciencia para un fotógrafo como él era utilizar la fuerza de su trabajo. Y he aquí cuando hizo esta instantánea.

Cuando me enfrenté a esta fotografía, llamada la "Piedad del siglo XX", se me cortó la respiración. Su tamaño no es muy grande, pero es evidente que verla en la pantalla de un ordenador no es lo mismo que verla en directo. La angustia por todo lo que significa luchaba a brazo partido, cuando estabas enfrente de ella, con la quietud que respira la escena. La madre mece a su hijo en el baño. Y lo más terrible de todo, lo que hizo que se hiciera un nudo en la garganta y que casi se me saltaran las lágrimas, lo verdaderamente dramático de la composición es que el niño parece disfrutar, a pesar de su tremenda minusvalía. Al fin y al cabo era la hora de su baño, y estaba en brazos de su madre. Era, seguramente, su mejor momento del día.
No quiero decir más. Ya sobran las palabras. Eso sí, os dejo con otra obra maestra de Smith, que un buen amigo comparó con las composiciones y la luz de Velázquez. Con toda razón, por cierto. Se trata de Velatorio, y pertenece a la serie "Pueblo español", realizada en el pueblo extremeño de Deleitosa en la década de los cincuenta.

No puedo decir que las disfrutéis, porque estas obras no pueden disfrutarse. Sólo pueden ser admiradas.



1 comentario
Magnificas fotografías y estupendo texto. ¡Gracias por ello!
4 ago 2008 | 01:50 PM
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