La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Cayenndo en picado (o los ricos también lloran)

Ante esta reflexión de Halón Disparado no cabe otra cosa que esbozar una malévola sonrisa. El Porsche Cayenne, ese lujoso "utilitario" que tanto hemos visto en nuestras carreteras, tanto que hasta parecía que lo regalaban con los Phoskitos, se ha convertido en la imagen de la verdadera crisis. El motivo está bien claro: ante las vacas gordas conseguidas por los negocios de nuevo cuño, sobre todo los inmobiliarios, la gente con dinero fresco en el bolsillo se aprestaban a comprar artículos de lujo para aparentar un tren de vida que no les correspondía. Así, y como bien se explica en este buen artículo de negocios.com, los ingenuos y fanfarrones nuevos ricos se aprestaron a comprar compulsivamente un automóvil que sobrepasa en algunas versiones los 100.000 euros. Es decir, estos individuos hacían lo imposible (como sólo sacarlo los fines de semana) para que se asociara su persona al coche más lujoso y más de moda, más de moda incluso que el mítico Carrera. Se unían así la insoportable moda de los coches todo terreno con el despilfarro propio de la casa alemana de coches deportivos por excelencia. Pero claro, mantener un coche que te consume veintidós litros a los cien y al que no me quiero ni imaginar lo que le puede suponer una puesta a punto (ni penséis en los repuestos oficiales), se antoja un despilfarro que ha ocasionado que el coche "de moda" haya dejado prácticamente de venderse en España, y del que existe un mercado ya no de segunda mano, casi de ocasión que pasará a los anales de la historia de la automoción como el modelo más defenestrado de todos los tiempos.

Y todo esto... ¿a qué viene? Pues a que yo no sé vosotros, pero desde que empezó a hablarse de la tan traída y cacareada "crisis", y viendo que los mortales medios de hipoteca "pagable" y coche modesto (a quien piense en la reciente adquisición por mi parte de una BMW puedo alegar que tiene más de quince años y un precio irrechazable) estamos tan jodidos como siempre, ni más ni menos; llego a la conclusión de que la cosa aprieta sobre todo a los que más tienen, y que visto desde una perspectiva positiva para el populacho, ésta es una crisis muy democrática: los pobres nos ajustamos el cinturón como siempre y los ricos se lo aprietan como nunca. No es un mal comienzo.

A todas esas personas que han conseguido ríos de pasta gracias a su esfuerzo o su valía, dedico mi más encendida enhorabuena. Para a todos aquellos capullos que se han aprovechado de una situación inaudita, y que han conseguido entrampar a medio país por aquello de la famosa burbuja inmobiliaria, sólo les deseo que les reviente la ídem y se caguen de miedo por el resto de sus días.

Ah, y que el puto Cayenne lo desmonten pieza a pieza y hagan con él y con su orto lo que quieran. Quién sabe, a lo mejor les gusta. Yo me seguiré riendo desde mi pobre y sobreutilizado utilitario.

Polidori reivindicatibus dixit.

2 comentarios

  1. /plas
    /plas
    /plas

    :D

  2. innes

    Se puede decir más alto, pero no más claro. Totalmente de acuerdo. Además, te favorece el tono reivindicativo.

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