La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Estás ahí, de Javier Daulte. Noche de teatro

Hay algo extrañamente familiar en las noches de preestreno. Para empezar, siempre se celebran a la desacostumbrada y alevosa nocturnidad de los días de diario, lejos del mundanal jolgorio del fin de semana. Además, como siempre suelen tratarse de pases de invitados, no existe esa presión del público "pagante", con derecho a la pataleta; con el derecho espureo que, al fin y al cabo, concede el estatus tan moderno del "yo pago, yo exijo", con su agresiva exigencia. Es por eso que los actores suelen dar lo mejor de sí mismos, más relajados y cercanos, entregados a la causa de la actuación por y para la farándula, sin necesidad de ser simplemente profesionales, con el rintintín que para eso sólo ellos son capaces de atesorar. Casi es como hacer una función entre amigos, pero con todo preparado para la gran noche de estreno, que suele sucederse al día siguiente.

No viene al caso por qué, pero tener amigos así, que te presentan al director (ante el que tartamudeas que todo ha sido maravilloso), con los que te sientas cerca de alguna que otra premio Goya (de nombre Belén, hermosa vista también de cerca), da una perspectiva especial a eso de ir al teatro. Aunque, claro, cuando el telón sube estamos solos ante ellos, y eso será, por siempre, mágico.

No pretendo hacer una crónica de lo que ayer vi en el Teatro Lara, a escasos metros de mi casa, pero puedo decir que la obra que Javier Daulte presenta en Madrid, en ese viejo teatro, con sus butacas de cuero y sus adornos dorados, y que pretende encontrar su sitio a espaldas de los grandes teatros y con la aquiescencia de los dudosos Triball; es adorable. Tragicómica, sorpresiva, electrizante, vigorosa. Paco León, a pesar de los pesares (y a pesar de Luisma) está muy grande, pero lo de Clara Segura es para enmarcarlo. Tamaño ejercicio de explosión física (ríete tú de los bailarines), agotador por fuerza, es llevado a las tablas por la barcelonesa con una facilidad apabullante. Ambos, plenos en lo físico, enormes en lo interpretativo, conmovedores por momentos, desternillantes en otros, fueron los protagonistas de una noche de teatro mágica.

Hacía mucho que no disfrutaba tanto ante las tablas. Quizá desde que asistiera, de pura casualidad, a una representación única, en el teatro Arenal de la calle Mayor (qué contrasentido tan hermoso) de El bufón, obra que estuvo enmarcada dentro de la Semana del Teatro Rumano en Madrid (que tuvo lugar en abril de este año que acaba). La compañía LS. Balandra presentó esta dramatización y adaptación escénica de obras de Chéjov a cargo de Horatiu Malaele y Nicolae Urs. Puedo decir sin temor a equivocarme (y eso que era la versión original, con una banda de subtítulos, lo que conlleva una lógica dificultad) que es una de las representaciones más hermosas, conmovedoras y tremendas que he visto en toda mi vida. Casualmente también eran sólo dos actores en escena, pero su trabajo fue tan brutal que aún lo tengo metido en la mollera. En su momento quise hablar de ello y no lo hice, así que aprovecho la oportunidad para hacerlo, y así me sirve de recuerdo. Vayan, además, algunas fotos que he rescatado de la red, para que os podáis hacer una idea.

En fin, que os recomiendo que vayáis a ver ¡Estás ahí! Creo que me lo agradeceréis.

2 comentarios

  1. Isobel

    Hace tiempo que te leo y me han dado ganas de comentar algo precisamente hoy. Iré al teatro, por lo que cuentas intuyo que tus recomendaciones pueden ser más que interesantes; te diré que en este caso tengo más pistas para saber que no me defraudará la obra, ya la vi en 2005 en el Teatre Romea de Barcelona, con Joel Joan y Clara Segura. A pesar de que mi butaca no tenía la mejor posición ni mucho menos (vamos, allá en las alturas...) me encantó y gracias a ti me acabo de enterar de que están por Madrid.
    Gracias y no dejes de informarnos...

  2. Gracias, Isobel. Procuraré, desde luego. Se lo debo a mis lectores.
    Un beso

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