La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Sábados cargaditos

Hay sábados y sábados. Tranquilos, ajetreados, insomnes, extraños, familiares. Y hay otros sábados donde pasan demasiadas cosas. Y son buenos, no cabe duda.

Porque te levantas tarde, más tarde de lo que debieras. Pero debes dormir. DEBES DORMIR, y no puede haber prisas. Casi casi empalmas el desayuno con la comida, pero eso no importa, lo que importa es poder ver a esa pareja de amigos con niño pequeño (muy pequeño) a los que ya rara vez puedes ver de noche. Y cargas con la cámara, y ves primero una pared desnuda a la que las obras que han limpiado una manzana de la Gran Vía han dejado a la luz su extraño color de aislante que no tiene pared contigua que aislar. Llevaba tiempo detrás de una buena luz reflejada en esa pared, y creo que al fin la obtuve.

Y comes lo que acostumbrabas a cenar: sashimi, tempura, makis y sopa de miso (o de huevo). Y de repente, entre risa y risa, caricia a caricia al bebé, y foto a foto, de repente curiosidades se cuelan en tu objetivo, como un débil rayo de sol que se refleja en una ventana abierta.

Y ya de paso rodeas la Gran Vía, sorteando gente y aprovechando un resquicio para sacar una foto de lo que no está a la altura de las hordas de transeúntes.

Y luego te despides. Y apenas tienes tiempo para pasar por casa y lavarte los dientes para dejarte caer en el Alfil y ver un amable espectáculo de Andy Chango en el que se homenajea, con humo de tabaco, confetti y tila (enriquecida), y jazz, claro, jazz, al gran Boris Vian, snob por excelencia, alma mater de la noche, al que todos los noctámbulos adoramos y envidiamos, el que murió joven y nos dejó tantas cosas. En fin...

Y después cena (arruinado ya irremisiblemente el ya de por sí arruinado bolsillo) en un restaurante tan amable y agradable como el espectáculo. Y después despedir a la segunda pareja de amigos. Y una copa, venga, que para una vez que salimos por estos lares. Y, anda, que no tienes tú cuento, si no tenemos dinero. Ya pero, es que la Fábrica de Pan nos está llamando. Y entonces, li-te-ral-men-te, arreglamos el mundo desde sus orígenes, poniendo en evidencia toda la filosofía de los últimos siglos, sólo salvando de la quema la Ilustración y mandando a la soberana mierda (el alcohol hace acompañar las afirmaciones con gestos ostentosos) a todos los putos charlatanes que hoy día disfrazan su pseudociencia (remero y copia absurda del pensamiento grecolatino) con chamanismos, chacras, gurúes, psicomagias y toda su puta ralea... Y entonces aparece (como no podía ser de otra forma) JJ. Así que las últimas risas del día están aseguradas.

Sí esto es lo que llamo yo un buen sábado. Y por eso amamos vivir. Y más en el centro.

6 comentarios

  1. has puesto la foto que me gusta más de madrid, la de schewwepwss, me encanta, además sale en torrente.

  2. Lo que más me gusta de los sábados es poder desayunar con luz del sol... Ahhhh.... desayunar.... el mejor momento del día.

    Me encantó tu sábado.

    Un abrazo

  3. innes

    Quizá quiso decir en "El día de la bestia"...

  4. Pierre

    Dios mio ! Andy Chango canta a Boris Vian ! aaaarrrrrrrrggggg
    la última vez que lo ví cantaba "soy un desastre total", lo que me parecio bastante acertado.
    ¿como fue?

  5. Muy recomendable, Pierre. Y como no te des prisa te lo pierdes...
    Saludos.

  6. Pierre

    Pues si, parece que llego tarde ya no lo veo en la web :-(

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