La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Fonollosa en Madrid

El pulso de la ciudad a menudo asusta. Sobre todo a las almas cándidas. En la misma ciudad donde a escasos metros se vende, se trabaja, se compra, se hiere, se asusta, se ama, se despide, se reprende, se insinúa, se folla..., también se lee poesía. Y esta vez institucional, pues hemos asistido, ni más ni menos y por la más absoluta de las casualidades, a la lectura, auspiciada por la Generalitat de Catalunya, de una antología de uno de los poetas más malditos que en la madre patria se hallan, más aún cuando es poeta catalán que escribía en castellano: José María Fonollosa.

Dionisio Cañas ha leído en el Blanquerna Centre Cultural (una enorme librería, especializada en lengua catalana, a escasos metros del Círculo -sacrosanto- de Bellas Artes) a Fonollosa. ¡Se puede ser más snob! ¡Y era martes! Y allí estaba el Comando Filológico, atendiendo a las palabras y los versos entre un auditorio escaso y heterogéneo. Y endogámico, eso por supuesto. Y ha sido espléndido, inaudito, asombroso. Eso sí, todo regado con una copa de buen cava catalán, lejos de aquella estupidez del boicot. Cataluña en Madrid. Desde Madrid mirar a Cataluña. Con hermosos versos como éstos (quizá lo más conocido de la producción de Fonollosa, si es que de Fonollosa puede haber algo conocido):

Mulberry street

Dicen que arrodillarse es humillante.

Que es esta posición la del vencido,
del sumiso, del vil, del que renuncia
a la última esperanza de salvarse.

Que estar arrodillado en una calle,
en un templo o salón, afrenta incluso
a aquel que lo contempla y no lo impide.

Como afrenta una bomba que no estalla
a quien confiaba actuara su explosivo.

Sí. Es innoble actitud arrodillarse
delante de otro ser, cuando el sujeto
es pasivo. Mas no si éste es activo.

Porque hay una excepción en que es victoria,
gozo y satisfacción esta postura:
cuando el sexo la exige ansiosamente.

Entonces es divino arrodillarse.

Hay días en que la ciudad transpira olor a victoria.

Y a eso se le llama también cultura.

4 comentarios

  1. ¡¡qué maravillosa poesía!!
    dichosas esas rodillas que tocan el suelo, y dichosa el alma de quien disfruta.

  2. Bello, sutil, ácido. Gracias por acercarnos un poco a él (no lo conocía, pobre ignorante).

    Un abrazo

  3. comando SMS

    ¡ xito seguro en chueca :-))!

  4. Pues, Comando SMS, si te refieres a posturas sexuales, se me ocurren unas cuantas en el sexo heterosexual. Si tienes dudas, tira de Kamasutra...

Escribe un comentario