La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Cómo se vive un momento histórico

Siempre que se habla de la muerte, de esa famosa y mínima sucesión de instantes que se supone pasan por tu mente momentos antes del final, es fácil preguntarse cuáles serían las imágenes más claras, las más importantes o las más destacadas de tu vida. Elucubrar, sin embargo, cuáles serían entre éstas las que tú elegirías, qué momentos serían los más importantes para ti, aquellos que tendrían que aparecer ese momento crucial, es sin embargo muy difícil. ¿Por cuál te decantarías?: ¿la primera vez?; ¿la última?; ¿bodas, bautizos, fallecimientos, premios, nombramientos, ascensos, nacimientos?

Difícil, ¿no es cierto? Las fechas señaladas son así. Sin embargo, hay algo en lo que sí creo que estamos todos de acuerdo: siempre recordamos los grandes momentos históricos que nos han tocado vivir. El 11-S, por ejemplo, o el 11-M pertenecen ya a nuestra memoria colectiva; o el famoso "Peeeeeeeeedro" de Pe en los Oscar. Podría decir incluso que mi fecha de nacimiento coincide en año con la llegada del hombre a la Luna, o que tengo presente en mi mente de niño la muerte de Franco, o, sobre todo, el 23-F. Todas estas cosas tendré que contarlas, llegado el caso, a mis nietos porque yo estuve allí, asistiendo al espectáculo desde el televisor, o incluso en vivo y en directo.

Hoy todo el planeta ha asistido a la toma de posesión de Obama. No queda demasiado para saber si vamos o no a decepcionarnos, pero lo que ahora mismo me viene a mi ingenua cabeza es la esperanza del nacimiento de un nuevo orden mundial, más justo y equitativo, a pesar de los pesares y de saber que el nuevo presidente de los Estados Unidos tiene por fuerza que jugar el mismo juego que los infames que de verdad controlan el mundo.

En fin, podremos contar a aquellos que inician su vida este año que su nacimiento coincidió con la llegada del primer presidente negro de Estados Unidos, algo que supuso el comienzo de muchas cosas. O puede que este 20 de enero de 2009 pase sin pena ni gloria por nuestras mentes. Eso ahora nadie lo sabe.

Pero hoy sí que podemos celebrar algo: que el abyecto Bush se despide de todos nosotros (como bien ha dicho Innes, "con viento fresco", el que soplaba en la explanada de Washington desde donde se elevaba su helicóptero). Y lo digo mientras disfruto de W en la tele.

¡Eso sí que es un momento histórico!

Bye, bye, Bush. No te echaremos nada de menos.

[Actualización: Forges parece que me ha oído. Ved su viñeta de hoy...]

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