La Coctelera

Las manos en los bolsillos

San Nacho (Vegas) y la dulce tragedia

Cuando san Nacho se pone sedoso, suave, échate a temblar. Porque san Nacho se mete en el tuétano con pasmosa facilidad. Y, como decía la china aquella de Eva H, "así me lo aprendí yo", viendo, escuchando su directo, siempre embozado de malditismo y todo tipo de excesos, hasta el punto de que nunca sabes donde empieza la pose y donde acaba la tragedia.

Porque todo en san Nacho es excesivo. Si sus letras (esas letras) fuesen la mitad de ciertas, el artista no hubiese podido vivir ni la mitad de la vida que lleva vivida. Eso sí, nadie jamás cantará los tacos como los canta san Nacho. Y yo ya no podré enfatizar el sintagma "toda la puta vida" sin acordarme de san Nacho y su Ángel Simón.

Porque san Nacho, pese a quien pese, es nuestro Cohen patrio y contemporáneo. Porque sus letras son lo mejor del rock actual, y si me apuráis hasta del panorama poético. Porque sólo él sabe darle a la tragedia esa nota dulce (no agridulce, no confundamos) que te engatusa, con una melodía casi casi de establo, todo guitarra acústica y piano, y te cuenta cómo se pergeña un suicidio, un asesinato o un morirse, literalmente, de frío. Y cuando se pone algo duro asusta, como asusta verle en directo, sabiendo que puede pasar por un puto yonqui, pero eso sí, eso que no quede, con una extrema sensibilidad. Ya se sabe, sí, "formalidad, poca, pero que dure".

San Nacho es lo más cerca que podré estar jamás de un cantautor. Este sábado repetiré visita a su particular universo, la cuarta si no me salen mal las cuentas. Es curioso, a un san Nacho que ya llena la Joy Eslava dos días seguidos. Y yo no sé cómo explicároslo. Quizá eligiendo una canción, pero elegiré dos: "Por culpa de la humedad" y "Autoayuda".

Y poco más puedo decir.

1 comentario

  1. Bueno, no soy muy devota del santo, pero no estoy de acuerdo en lo de los tacos: me quedo con el saber decir del maestro Sabina.

    Un abrazo!

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