Marcharse con estilo
y dignidad, incluso cuando ya no queda retorno posible.
Así es el caso de Javier Ortiz, que ha contado con la suerte de poder escribir su propio obituario. A mí me ha conmovido, y me ha dado envidia, qué queréis que os diga. Me alegra saber que algunos saben tener la muerte tan presente que ni siquiera la dejan para que sean otros los que la cuenten.
Visto en escolar.net.



1 comentario
Sorprendente y maravilloso. El tono en el que está escrito el texto es genial. Cierto que es conmovedor.
28 abr 2009 | 01:35 PM
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