La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Malas rachas

¿Quién no ha tenido alguna? A menudo se vuelven tan pertinaces que llegan a causar hilaridad, por aquello de que "esto no me puede estar pasando a mí". Y a todos nos pasa lo mismo (o al menos a los propensos a la melancolía): lo achacamos a una determinada época que, en nuestra estupidez, pretendemos ajustarla a un período concreto de nuestra existencia, diciendo "a ver si se acaba de una maldita vez esta semana", o "vaya con el jodido mes que llevo, no se terminará nunca"; y ya en casos extremos "maldito sea el año xxxx, menos mal que se ha acabado de una vez", o incluso, en ocasiones muy desesperadas, "ya está bien de sufrir una década de desgracias, a ver cuando termina". Todo es una falacia, lo sabemos perfectamente, pero siempre es la esperanza la última en abandonarnos, y a ella nos aferramos como un clavo ardiendo.

Queridos lectores: atravieso, atravesamos una jodida mala racha. Sí, de esas que no tienen que ver con la salud, que es lo más hermoso de conservar, pero que nos anda jodiendo desde hace unas semanas. Quizá este post sirva para exorcizar fantasmas, ya que no os voy a aburrir enumerando mis cuitas, pero precisamente escribo esto cuando he llegado a ese punto de inflexión en que todo, de puro absurdo, de puro "parece que te ha mirado un tuerto", causa risa. Y risa me causa cuando consigo dominar esa sensación tan familiar en la hipocondria de "me lo merezco". Es la perversa, falaz, alienante e inútil culpabilidad judeocristiana que tan bien nos metieron en el tuétano a toda una generación. Quisiera reírme de ella, decirle que no le tengo miedo, que esto no es más que una jodida mala racha, pero la muy puta se aferra con tesón, y me deja sumido en la más absoluta de las tristezas. 

Aprovecho que ahora parece que se ha cansado de golpear para contaros esto, antes de que, yo qué sé, se vaya la luz. Está ahí, acechando, y ya la tengo localizada. En cuanto que se ponga a tiro pienso meterla una puñetera bala entre ceja y ceja. Ya verá, ya, la condenada.

4 comentarios

  1. K

    Tranquilo que casi siempre amanece después de la tormenta. Hay veces que amanece durante pero eso no tiene ni puta gracia porque la tormenta no te deja ver la claridad y además sigue lloviendo, así que hay que buscarse un sitio lo más seco posible y esperar a que escampe.

    Salud

  2. Flanagan

    Joder, como estamos todos. Como decía mi abuela, me cago en la madre del cordero celestial (con perdón...)

    Un fuerte abrazo.

  3. Pues será cosa de las sinergias de los cojones esas, porque yo también llevo una temporadita que pa qué.

    Ánimo, tío. Un abrazo.

  4. Gracias, queridos míos. Todavía estamos en ello, pero saldremos, saldremos.
    Un fuerte abrazo.

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