La Coctelera

Las manos en los bolsillos

September is here again

La sequedad creativa, como las vaginales, suelen necesitar de una pomada que facilite la penetración, en este caso de ideas. Pero septiembre es mes benevolente, pues puede considerarse aún verano, y en nuestras mentes, sobre todo de los “agosteros”, aún permanecen calientes los recuerdos de las últimas vacaciones, que son muchos y muy placenteros. Así que no hay mejor pomada que la tardío-estival.

Pues en vacaciones se aprende mucho. Se aprende a aprovechar el tiempo para ponerse al día en el actual deporte nacional de todo hombre moderno que se precie: ver series de televisión. Soy tan viejuno que ando aún poniéndome al día con Los Soprano, y paladeando los viejos capítulos de Doctor en Alaska, a los que sólo les ha pasado el tiempo por encima por el estilismo de sus personajes (y algunas piezas de mobiliario, bien es cierto). Y, qué queréis que os diga, disfruto como una perra.

Por ejemplo, también se aprende en vacaciones que en ocasiones la sempiterna (vista desde el Foro) sequedad (y esta vez verbal) de los habitantes de los Països Catalans es una cualidad francamente bien merecida, porque los restauradores del Valle del Boí son tela (no así el resto de Cataluña, que conste). Eso sí, viven en una de las tierras más hermosas que conozco, y el patrimonio artístico que manejan causa verdadera emoción. Tiempo tendré de explayarme un poco más con este tema, pues lo merece, pero puedo adelantar que lo primero que hice cuando vi la conmovedora belleza de la iglesia de Santa Eulalia d’Erill la Vall fue abrazarme a una columna emocionado (y hay testigos).

Hay temas más luctuosos, y emocionantes paisajes que contar, y estudios antropológicos de los habitantes de la isla mallorquina que desarrollar, pero eso se irá andando. Ahora este vuestro blogger anda asimilando noticias difíciles de digerir, pero ya se sabe que los tropiezos son necesarios para tirar para adelante con mayor impulso. Eso, o definitivamente soltamos una bomba de neutrones en medio de cualquier plaza, pero eso no es políticamente correcto, y queda feo en este mundo tan pulcro, sano y postmoderno.

Polidori ya está entre vosotros. Respirando, y más renqueante que erguido, pero vivo, vive el demiurgo, y con ganas (por fin, después de esa sequedad) de que sepáis de él.

P.D.: La foto de arriba fue tomada en un hermoso atardecer mallorquín. Dentro de poco os “deleitaré” (léase “daré el coñazo”) con alguna más. Y el título del post hace referencia a una canción del bueno de Sylvian. Podéis escucharla aquí.

P.D.2: No, no me he leído a Larsson, lo siento.

4 comentarios

  1. Es cierto: hay testigos.

  2. Un día de estos hemos de hablar seriamente de lo de Larsson. No descarto, si lo preferieres así, escribir una Hoja...
    De todos modos, siempre estoy con la Resistencia.
    Pondré un ejemplo:
    Cuando creé "La mandrágora" en 1973, hubo dos actores que se escindieron y fundaron (ved la ironía del nombre...) "Zanahoria".
    Pues bien, yo actué en el primer - y único - montaje de "Zanahoria", que, por cierto, tenía un nombre maravilloso: "Saludemos al cristal de Snorri Sturlusson".
    O sea, que a pesar de que penséis que he sido atrapado por la Nada, os quiero.

  3. :-)
    Querido Oscuro, la Nada nos atrapará a todos más tarde o más temprano, así que, como bien dices, lo único que nos queda es formar parte de las filas de la Resistencia, por muy jodida que esté la cosa.
    Un abrazo.

  4. innes

    No, esas breves pero intensas posesiones de la Nada son propias de ti, como de nosotros también (supongo, en otros ámbitos). Lo siento, pero no puedo con el libro: pesa mucho. Y, además, insisto, todo Madrid lo está leyendo, me produce náuseas. ¡Ya lo haré en otro momento! :-)

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