La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Pozuelo borroka

Los prejuicios de clase nos acompañan desde que el mundo es mundo. El poder, la cultura y las oportunidades siempre han estado ligadas a los potentados, es decir, a aquellos que, de una manera u otra, ostentan el poder, y si no queremos engañarnos convendremos que siempre han sido los mismos, contando con la salvedad de que desde un par de siglos para acá (y en especial dentro de los últimos cien años) el sistema capitalista, mimado hasta la sociedad por esa clase dirigente, es el responsable de que algunos "no nobles" hayan conseguido llegar hasta lo más alto de la escala social. Sin embargo, nacer en buena cuna no asegura el éxito sin remedio, pero sí que ayuda, y mucho, como por desgracia se comprueba en la mayoría de los casos de personajes de éxito. Yo ya me niego a prestarme a ese juego, porque detesto comprobar que la abrumadora mayoría de, por ejemplo, artistas y grandes autores provienen de familias acomodadas, pero si no os lo creéis, os invito a hacer la prueba. Y no me recordéis tal o cual caso que todos sabemos, pues la excepción, esta vez también, confirma la regla. Y si no, recordad lo voz de Tom Baker en Little Britain: "las clases sociales existen; si usted quiere saber a qué clase pertenece levántese la piel de la frente y allí podrá verlo grabado: alta, media o baja".

Puede ser porque, al contrario de lo que suele ser habitual (cosas de ser rarito), me hago más rojo cuanto más tiempo pasa, y por eso cada vez comulgo con menos ruedas de molino (bueno, ni de bici, ni de cochecito de juguete, vamos). Por eso mismo cada vez tolero menos las posiciones extremistas "del otro bando", y es muy probable que los árboles no me dejen ver el bosque de los más tolerantes en ese espectro, pero qué le vamos a hacer. Pero lo que de verdad no tolero es la manipulación habitual que la prensa suele hacer de las cosas, o peor aún, la utilización que se hace de una noticia para usarla injustamente en propio provecho, o incluso peor aún, la estulticia de los que se agarran a un titular para excusar lo inexcusable. Ejemplo: una compañera de trabajo "y sin embargo amiga" y yo comentábamos el otro día que lo acontecido en Pozuelo no hubiese saltado de esa manera a la prensa si se hubiera dicho que unos punkies o cualquier otro "desarrapado" hubiese iniciado la algarada. Y mire usted por dónde, uno de los acusados "pijoborrokas" (me encanta eso) ha dicho que la culpa es de unos skins, que empezaron a liarla. Y el alcalde, jodido e intentando no asumir que entre los detenidos hay incluso un nieto de marqués, ha dicho que la culpa es de unos “energúmenos de fuera”. Creo que sobran las palabras, pero sé también que a muchos les ha bastado ese titular para respirar tranquilos y creérselo a pies juntillas. O sea, pensar que “han sido los de siempre”, y no ha sido ni mucho menos así.

Reconozco que siento una especial satisfacción (cercana a la exaltación orgásmica) cuando un niño bien cae en desgracia por su propia estupidez y prepotencia (ni siquiera a ellos les deseo las desgracias "de veras"). No soporto a la gente que tiene la vida resuelta por razón de cuna, y que ellos mismos sean capaces de joderla (casos extremos: los pijos de Sarriá que quemaron a una indigente, o aquel capullo concejal del PP al que pillaron con fotos de sus “trofeos” gatunos) me hace albergar sentimientos de justicia universal que a veces me asustan. Y, claro, si me preguntan, ya sabéis, me salen sapos y culebras de mis labios y digo que tienen lo que merecen esos mierdas, y tengo que acabar diciendo lo que el bueno de Rubianes... "es que se me calienta la boca". Pero claro, escuchando al tipo ya famoso del vídeo es difícil que no me asalten ganas de (con perdón por el exabrupto) inflarle a hostias.

Bueno, y hasta aquí puedo leer, que me ha quedado muy larga la anécdota.

7 comentarios

  1. torombolo

    Siempre lo he dicho y cada vez estoy más convencido de ello: me dan mucho más miedo un grupo de pijos con sus pelazos repeinados y sus jerseys en los hombros que unos melenudos de negro y sus john smith. Cuando veo a estos niños de papá no puedo evitar recordar a Eduardo Noriega en Tesis.
    El señor alcalde de Pozuelo ha hecho el papel que todos esperamos de los papis, "no hombre, mi niño no ha sido, son los guarros esos que vienen por aquí".

  2. elmaquinilla.

    aunque estoy de acuerdo con casi todo lo que decís he de comentar que en lo que respecta a este suceso creo que allí habría hijos del PP, del PSOE, de IU etc... no es un problema político (otra cosa es que el alcalde quiera tapar sus vergüenzas, pero como todos los políticos cuando les pillan).
    yo diría que es un problema de falta de valores y esos se enseñan en casa y en el cole aunque algunos pijopapis no sepan o no quieran saber ya que eso no es progre.
    por último sintíendolo mucho no comparto lo del bueno de Rubianes, otro que iba de progre pero lo único que era un tipo vulgar, maleducado irrespetuoso con las ideas ajenas que no fueran las suyas (lo mínimo que se puede pedir a cualquiera es que se respeten las ideas aunque no se compartan cosa que el no hacía ya que siempre acababa insultando y faltando a los demás), zafio moralmente e inculto.
    como he dicho respetar aunque no se comparta.

  3. innes

    Elmaquinilla, me parece muy interesante lo que planteas... Pero... ¿podrías aclararnos (o aclararme) qué entiendes por "valores"? Siempre que se habla de eso se da por sentado cuáles son esos "valores", y quizá tus "valores" no son los "valores" de los demás. Lo digo porque yo opino que, efectivamente, es una falta de valores, pero lo que yo considero "valores" no es lo que tú, seguramente, consideras "valores". Fíjate que la semántica tiene este tipo de cosas extrañas. Y quizá este sea el problema, que esos chicos y sus respectivos padres sí tienen valores, pero esos valores no son nuestros o tus o mis valores.
    Por otro lado, me gustaría decirte (esto es algo que se suele confundir) que las ideas no tienen por qué respetarse; de hecho, las ideas están para ser rebatidas, insultadas, ninguneadas, halagadas o vilipendiadas siempre y cuando lo creamos conveniente y necesario, porque eso es algo que nos caracteriza y distingue del reino animal: el lenguaje, que es la herramienta que solemos utilizar para expresar nuestras ideas con la intención de comunicarnos, es decir, enviar un mensaje (sea este el que sea, puesto que estamos -creo- en un momento sociopolítico que lo permite sin miedo a reprimendas). ¿Qué es respetar una idea? ¿Decir "te respeto" y ya? No. Las ideas están para mostrarse y pelearse. Lo que hay que respetar, y quizá es a lo que os referís (no lo sé), es a las personas: yo no puedo ni debo pegarte a ti un puñetazo por pensar algo que yo no pienso, del mismo modo que no debo insultarte por pensar eso que yo no pienso. No estaría bien, porque ambas cosas son faltas de respeto hacia tu persona. Entonces yo me digo: ¿por qué predicas aquello que tú no haces? Porque hablar es fácil y hasta gratis, pero ser consecuente ya no tanto. Ni es fácil ni es gratis. Estás llamando en pocas líneas a un hombre que a media España nos ha proporcionado momentos de placer inigualables a través del humor y la inteligencia... a saber: vulgar, inmoral, zafio, maleducado, irrespetuoso e inculto (me alegra que valores la cultura, eso significa que tú gozas de una sin igual y así sabrás educar a tus hijos, valorando los libros y el saber, o sea, ¿en valores?), y todo esto a alguien que está muerto. No sé, pero yo tengo un valor extraño: respetar la memoria de los muertos, sobre todo de algunos. Y sobre todo porque es cobarde atacar a alguien que no se puede defender.

  4. jorge

    Inés hacer demagogia respecto a los valores no me parece muy acertado, es verdad que todos tenemos valores diferentes a los demás pero hay una base que son iguales para todos (nos guste o no) y esos no estuvieron en Pozuelo.
    Disiento contigo en lo de Rubianes, me reafirmo completamente en todo lo que he dicho (no niego que haya podido proporcionar momentos de felicidad, a mí no evidentemente no me parecía ni gracioso ni buen actor pero para gustos...) pero yo no puse en su boca ni le obligué con unas pistola a decir las gilipolleces que dijo; segundo no porque esté muerto no voy a poder decir nada de él, estoy expresando una idea mía que ni quiero que se comparta ni nada pero es mía como dices tú se puede vilipendiar, halagar, rebatir etc...; y tercero en vida ya le mandé una carta "comentándole lo que él me parecía" aunque probablemente con esa "gracia" que el tenía se limpiaría el culo con ella (cito textualmente de una entrevista que le oí respecto a algo parecido), el que el fuera una persona más o menos reconocida con un cierto número de seguidores no le daba derecho a decir muchas de las cosas que dijo faltándole a las personas que vivimos, trabajamos, amamos y alguna vez moriremos en ese país (que conste que esto no es ser facha que es lo más socorrido que se suele decir al respecto, simplemente es una cosa que mucha gente siente).
    Evidentemente tus ideas y las mías distan de estar cercanas, pero espero no haberte faltado a tus ideas, valores o persona, un saludo.

  5. innes

    ¡Ah, ya me parecía a mí! Por fin has ido al fondo del asunto. ¡Nos duele España, que no nos la toquen, ay!

  6. K

    Es curioso que cuando hablamos de este tipo de cosas siempre haya quien venga a decir que el pelo de los burros es de muchos colores, sin embargo, si estos hechos se hubieran producido en las fiestas de, pongamos por caso, Vallecas, es casi seguro que nadie hablaría de hijos de distintos partidos... Vamos, que estamos donde siempre, en la bendita equidistancia.

    Más allá de las opiniones de cada cual, otra de las cosas que no tienen por qué ser respetables, lo cierto es lo que los chicos de Pozuelo liaron una de órdago y deberían responder de sus actos. Es preocupante lo que ocurrió, sí, pero más preocupante es la reacción de algunos de los padres que, ante la sentencia judicial que condenaba a sus hijos a tres meses de llegar pronto a casa (más o menos), pusieron un recurso por considerar el castigo excesivo... ¡Con un par!

    Salud

  7. innes

    Qué razón tienes, K, la culpa es sobre todo de los padres, no sabemos hasta qué punto.

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