La Coctelera

Las manos en los bolsillos

El románico del Valle del Boí

Mágicas torres de varios pisos erigidas en piedra hace siglos. Espléndidos paisajes recortados de montes, floresta y cielos azules. Piedras casi milenarias que me dejaron atónito, tanto o más que la visión de los frescos de esas mismas iglesias conservados en el MNAC. Una jornada única que tuve la suerte de vivir este verano y que aquí consigno (ya iba siendo hora) en algunas fotos para que disfrutéis también vosotros, queridos lectores.

P.D.: El perro y el gato que aparecen se unieron a la fiesta. Agradecérselo a ellos...
P.D. 2: La hospitalidad de sus gentes sería algo en la que ahondar con más detenimiento. Digamos que están celosos de la masa turística, exactamente lo mismo que me ocurrió a mí, sólo que no tengo la suerte de haber nacido allí.

3 comentarios

  1. Faltan las del parque nacional d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, no?

  2. ¡Impaciente!
    :-)

  3. torombolo

    Tremendas fotos

    Enhorabuena.

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