Otoño y un paso más
Otoño. Y en este caso caluroso otoño. De hecho, parece mentira que sea otoño, pues el tiempo es benévolo como de los últimos vestigios de verano. Pero sabemos que la cosa no puede durar, y que el invierno en Madrid, que siempre viene de pronto, sin avisar, está ahí, cerniéndose cual rapaz sobre su presa. El viento mece las copas de los árboles y el ambiente es gris, como lo serán muchos de los días que nos esperan de los siguientes meses, pero de momento el sol brilla, y la temperatura es benévola.
Cambió la estación, y como ya es habitual cambié mi cabecera. Pero el cuerpo me pidió más cambios, nos pidió más cambios, y por eso nos mudamos, pero esa es otra historia que saldrá en estas páginas en breve, y ha sido el motivo de este abandono momentáneo. También en breve (con la aquiescencia y la ayuda del sin par Adastra, que anda bregando con los css que a mí se me resisten) mudará el aspecto del blog, pues ya me cansé de verlo siempre igual. Aquello de renovarse o morir sienta bien cuando ya se va poblando el suelo de hojas secas. Ya se sabe, melancolía otoñal.
Así que... dado que he faltado a mi cita habitual con las cabeceras porque (debo confesarlo) no encuentro el cuadro correspondiente del bueno de Friedrich (lo sé, ya me vale, qué le voy a hacer), os dejo con las últimas fotos de esa que fue mi ventana tanto tiempo, y que tantas satisfacciones fotográficas me dio. De la melancolía otoñal disfrazada de añoranza de barrio, de vista desde la ventana, de todo lo que supuso vivir en Malasaña ya os hablaré más tarde, así que os dejo con estas nubes, esa bandera republicana que se quedó como diciéndonos "marchaos tranquilos, que yo cuido esto" y ese muchacho guitarra en mano que completó el cuadro.
Y os dejo también con los otoñales, los melancólicos por excelencia chicos de la fría Noruega, los Kings of convenience, capaces de arrancarte leves sonrisas otoñales con esas melodías a medio camino entre Belle and Sebastian y Simon and Garfunkel. Y yo les adoro, qué queréis que os diga, y celebro con vosotros su nuevo disco, que os recomiendo vivamente, y me congratulo de tener ya la entrada para su próximo concierto en Madrid, que tendrá lugar el próximo 1 de noviembre. Cuento los días...
P.D.: Sí, también quité el contador. Y me siento mucho más relajado. Para los que lo quieran saber (si es que alguien quisiera saberlo), los amigos de Google Analytics me dicen que ando por las 118.943 visitas. Y ya sabéis, sólo me queda agradecéroslo.




1 comentario
Tranquilo, que lo vivido siempre habita en la memoria y la certeza ilusionada del regreso nunca se acaba de perder del todo.
Salud
26 oct 2009 | 05:39 PM
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