Vivitos y coleando
El otoño dio paso a un invierno frío, blanco y transido de melancolía. Quizá la culpa sea de los tiernos monstruos creados por Sendak y corporeizados por Jonze que a muchos no han gustado, a otros no han emocionado y otros denostan, pero que a mí me han revuelto por dentro mundos que nada tienen que ver con este mierdoso en el que nos solemos arrastrar, y que pertenecen más bien a las fantasías presomnolientas que me acompañan desde la infancia. Por eso me resultan curiosas las últimas noticias de los daños colaterales de Avatar, por comprensibles. Sí, entiendo que las mentes simples (saludos, querido viejo amigo Kerr) se crean estos mundos tan feraces y apabullantes hasta el punto de que tengan que suicidarse por no poder soportar no vivir en ellos, pero a los mortales que vemos un poco más lejos, aunque sea muy poco, también nos ha apetecido atravesar la pantalla y dejarnos llevar por las cabriolas de un toruk alado. Pero al final debes como siempre salir del cine y tragarte la misma mierda que se han tragado todas las almas sensibles que han visto pasar mundos oníricos por la pantalla y han debido mover el culo, levantarse de la butaca y salir del cine cabizbajos y resignadísimos. Es lo que tiene el puñetero séptimo arte, que como él nadie se las gasta para transportarte a otros universos más amables, lógicos, equilibrados y justos que el nuestro.
Ni siquiera la nieve, cada vez menos estentórea (porque resulta que es invierno, y un poco sí también porque eso del cambio climático empieza a tocar la fibra política sensible, y eso es para que se amedrente el más pintado), se ha dignado a caer en vacaciones, para solaz de los que descansábamos y no penurias de los que tuvimos que ir a trabajar (cuánto me acordé de El Bosco y su infierno helado el pasado lunes). Así, deambulo entre la pérdida de consciencia propiciada por un par de semanas de asueto y desidia, abrazos tiernos a Morfeo, disfrute de deshoras y compañía de familiares (propios e in low) y amigos; y la melancolía desmelenada y anonadamiento ante el espectáculo de luz y de color que siempre ofrece el sórdido consumismo que nos aprieta. Y vaya como botón de muestra esta instantánea tomada con mi nueva cámara (¡o consumo, o mores!) de la basura del día de reyes en este barrio residencial en apariencia y castizo en la fachada cuyas calles aún resplandecen de blanco níveo.

Y la confusión entre realidad y ficción también se desmelena con el siempre amable y seductor universo de Doctor en Alaska, revisado en formato panorámico en otra de las contribuciones al consumismo que se han hecho un hueco en nuestro humilde y aún por desembalar nuevo domus, una espléndida Samsung de treinta y siete pulgadas de impoluto negro que preside nuestro salón entre un buen puñado de muebles también recién estrenados y montados desde el infierno sueco, asimismo negros por el luto consumista (pero elegantes, bien es cierto, eso nadie lo duda).
Comienza una nueva aventura anual, otra plegaria a lo intangible y relativo que es el tiempo que medimos con el calendario gregoriano y que, quién lo iba a decir, nos dice que estrenamos década. Hace diez años quise ver en el cambio de milenio la prueba irrefutable de que somos los elegidos, pero hoy, pasados dos lustros no sé muy bien si es la prueba de esa elección o la simple constatación de que somos solamente eso, humanos encerrados en un cuerpo y en una vida en una dimensión de perpleja y vana existencia.
En resumidas cuentas, y volviendo a parafrasear el bueno de Jim Kerr, alive and kicking, que ya es mucho con los tiempos absurdos que corren.



1 comentario
Lo mejor, esa caja del roscón de reyes que aparece entre la foto de la basura, que no será repostería fina pero, que bueno levantarte por la mañana el día de reyes y tomarte un cafecito con un trozo de roscón, por mí los regalos pueden esperar...
Feliz 2010 Polidori, bienvenido a una nueva década (otra más) en la que todavía no volamos, ni vestimos de plata... y yo que pensaba que en el 2010 tendríamos las pantallas de ordenador como las de avatar... supongo que por suerte no es así ...
13 ene 2010 | 04:38 PM
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