La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Tragedia en Haití (y II)

Si hay algo que realmente me desconcierta de este mundo en el que vivimos son las situaciones en las que se apela a la solidaridad ciudadana ante grandes desastres hasta cierto punto inesperados. Está todo tan podrido en esta supuesta sociedad del bienestar, todo tan controlado por los que realmente mandan que uno termina por volverse hasta miserable. El otro día, viendo un telediario, vi cómo explicaban desde Cruz Roja que a lo primero que se destina el dinero recaudado por las ayudas es a comprar agua, alimentos y materiales sanitarios de primera necesidad, como pastillas potabilizadoras de agua. Y digo bien, "comprar", porque las empresas, claro, no pueden ser solidarias, eso nunca, y supongo que Bayer (por ejemplo, porque es la que más me suena) y compañía no van a rebajar sus beneficios aunque sea una situación tan drástica y horripilante, exactamente igual que lo que contaban que iba a pasar con la (risas) Gripe A, y que luego quedó en agua de borrajas. Pero la cosa no acaba ahí, porque si mi banco quiere que use mi cuenta para donar dinero a los damnificados en Haití me va a cobrar el acostumbrado porcentaje por hacer una trasferencia.

Puede que alguno me diga que esto no es así, que hay bancos y grandes empresas que no hacen eso, que en circunstancias como la actual se olvidan de beneficios y aúnan esfuerzos para paliar una situación de desastre; pero qué queréis que os diga: hasta la fecha no he oído nada semejante, y si fuese verdad que lo hacen, no llega esa información hasta el ciudadano.

La solidaridad no debe salir de nosotros; esa no tendría que ser la forma de arreglar estas sacudidas de la naturaleza, pues las ayudas al desarrollo y el deber que supuestamente deben tener los países desarrollados (por deuda histórica) con el tercer mundo tendría que ser más que suficiente para arreglar este tipo de situaciones; pero que encima una panda de ricachones se enriquezcan aún más con este tipo de desgracias hace que me entren ganar de vomitar sólo de pensarlo. O de sacar el tanque, ya me entendéis.

Homo homini lupus, that's the question.

3 comentarios

  1. Marta

    Querido Polidori:

    Coincido contigo en que la ayuda a Haití debería contar con menos trabas de esas que se traducen en beneficios para empresas multinacionales pase lo que pase. De acuerdo. Sin embargo, en gran parte por lo utópico que planteas, me resisto a esperar que sean los gobiernos los que ayuden y así quede exento el ciudadano de dejar de ser un poco menos rico, porque si me comparo con la población de la isla, no digo ahora, sino hace unos días, antes del desastre, soy rica, muy rica, y eso que apenas paso el umbral de los 1.200 euros.

    Que sí, que lo ideal sería que viviésemos en un mundo de gobiernos solidarios y hermanados, pero no es así, y creo que lo suyo es actuar conforme a la realidad que vivimos y no a la que nos gustaría vivir. Y la realidad es que toda ayuda es poca, que las aportaciones personales sí van a suponer mucho y que la ayuda de los gobiernos no será suficiente.

    Por eso, yo sí me voy a desprender de algunos euros, pero por supuesto este pago no me va a quitar de ir al cine o de comprarme unas botas carísimas aun ahora en rebajas. Pues menudos somos los del primerísimo mundo.

  2. Querida Marta:

    Es ese uno de mis mayores defectos: ser utópico. Pero claro, yo también sé que tienes toda la razón, pero alguien tiene que decir "lo otro".

    Un gusto verte por aquí.

  3. innes

    Tranquilo, el presidente del país está asimilándolo. Seguro que cuando acabe de asimilarlo hará algo útil, como dimitir, por ejemplo o zombificarse. Es que tienes unas prisas...

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