La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Nucleones

Hace tan sólo unas semanas un vídeo enlazado por Microsiervos nos dejaba reducidos a átomos suspendidos en la inmensidad del universo, y ahora el American Museum of Natural History nos deja perplejos con el siguiente vídeo:

Realmente, cuesta hacerse una idea de tamaña inmensidad, pero más increíble resulta aún imaginar que los cuerpos más alejados que somos capaces de alcanzar a ver, los cuásares (qué hermosa palabra, qué cacofónica), con su intensa y magnífica emisión de luz, que a pesar de la inconcebible distancia de más de cinco billones de años luz somos capaces de atisbar, y que están en los límites del universo que hemos sido capaces (aún de forma muy aproximada) de "mapear", de medir, pueden ser sólo los límites de una capa más de la inmensa cebolla del entramado; o quién sabe, quizá esos billones de años luz son tan sólo, en todo su conjunto, una débil capa de una inconcebible eternidad aún mayor que sólo podríamos comparar, como en aquel vídeo que os comentaba antes, con un grano de arena bajos los pies de un gigante subido a lo alto de una montaña.

Realmente resulta lógico pensar que todos los intentos de "achicar" el universo de las distintas religiones que en el mundo han sido responden a la necesidad de asir esa inmensidad de algún modo mensurable, pero cuanto más y más avanza la ciencia y la observación interestelar (recuerde el amable lector que aún nos queda al menos una mitad del universo "visible" sin mapear) más mierdosos quedamos en ella. Así, cuanto más tiempo pase más irrisorias resultan esas mediciones religiosas, pero surgen inevitables y angustiosísimas cuestiones para cualquier agnóstico que se precie: ¿para qué esa inmensidad?, ¿para qué nuestra participación en ella?, ¿para qué todo, al fin y al cabo?

Somos, pues, nucleones más que átomos, polvo inútil, mas polvo enamorado, capaces de distinguir la belleza de una brizna de hierba al viento entre tanta y tanta desmesura de gigantes.

¡Qué responsabilidad!

1 comentario

  1. ¡Ya conocía el vídeo! ¡Es abismal!

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