La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Sade reload

Podréis creerlo o no, pero he echado por tierra un larguísimo post que más parecía (como bien ha dicho Innes) un artículo de un fan irredento que otra cosa. Pero hasta esa frase parece pretenciosa. Pretendía hablar sobre Sade, y he terminado haciendo un panegírico preparado para ser publicado en una revista para quinceañeros. Sí, quiero mucho a Sade, pero su música no es sólo el motivo por el que la quiera, o al menos no el principal; ni siquiera  su imagen. Quizá la quiera más por lo que ha supuesto en mi vida que por sus evidentes beldades. Sigo su carrera desde que era un adolescente, y escuchaba sus primeros discos en el albor de mi carrera universitaria. He crecido con su imagen felina, y he ido abandonando por mor de meras cuestiones de sonido sus producciones. Simplemente, la última Sade no me interesaba demasiado, y tampoco me ha fascinado su nuevo trabajo, Soldier of love, del que aquí os dejo un enlace a su último vídeo (no puedo incrustarlo) y un vídeo en directo de una actuación en los premios Echo con la canción homónima:

Es evidente que sigue teniendo ese toque en la voz, eso no lo ha perdido, y se nota también que la producción está cuidada al milímetro, pero algo no encaja tan bien como antes, y no es que haya ya entrado en la cincuentena (si fuera así, la bestia parda de Grace Jones habría perdido chispa, y su último disco es primoroso; ved si no cualquiera de estos dos vídeos), es algo que tiene más que ver con otras cuestiones; seguro que sabéis a qué me refiero.

En fin. Sade volvió, larga vida a Sade. Y a fe mía que se conserva estupendamente. Y cierro este post que lleva ya demasiado tiempo en barbecho.

Escribe un comentario