In memoriam: José
Hay muertes crueles, no por su ejecución, sino por su significado. José era especial, por muchas razones. Primero, porque era una rara avis en esto de la literatura. No era el clásico autor altivo que piensa que su mierda huele mejor que la de los demás. Además, no era un hijo de papá; provenía de una familia humilde, y hubo de comerse innumerables horas de oficinista para llegar a alcanzar el sueño de ganarse la vida con sus escritos. También fue antes poeta que novelista, lo que sumado a su "saudádico" talante portugués daba como resultado ese hombre tranquilo y sosegado que era capaz de llevar adelante el más maravilloso espíritu pesimista que haya dado el mundo en las últimas décadas.
Era también comprometido, hasta el punto de abandonar su país por defender sus principios. Y vino a mudarse a España, a Canarias, y también a Madrid; si de algo me vanaglorio es de haber compartido calle de residencia con él, la calle Madera, en pleno Malasaña, donde en un bar famoso por sus croquetas puede verse una hermosa estampa del nobel.
Era, pues, un tipo que amaba España, y que defendía la idea de la idílica Iberia que tan poca gracia hace a mis compatriotas, pero que a mí me suena a música celestial, pues si de algo puede presumir nuestra vecina Lusitania, aparte de todas sus maravillas, es de ser más civilizada y honesta en sus dirigentes desde su república que esta monarquía repleta de mangantes y trepas.
Es curioso, pero será inevitable que ya siempre recordemos al Saramago anciano que prestaba su imagen a un sinfín de campañas de voluntariado y de compromiso con la izquierda, como en esta ya vieja columna de Público tan cargada de razón, hasta el punto de que me ha sido difícil encontrar en la web una foto suya de cuando era joven. Es ésta:

Saramago parecía eterno desde sus gafas y su aspecto bondadoso. Por eso la noticia de su muerte ha dolido como pocas, pues estábamos demasiado bien acostumbrados a tenerlo con nosotros, compartiendo sentimientos desde su hermosa apacibilidad. Ese rostro de Saramago tan peculiar del que sacaron buena cuenta los caricaturistas en viñetas que a buen seguro a él le encantaron.

Así pues, nos quedaremos para siempre con ese rostro afable y cariñoso de sus últimos años, y con esa inquietud que le acompañó hasta los últimos tiempos, como demuestra su inaudito blog "El cuaderno de Saramago" que tantos y tantos buenos ratos nos dio durante su existencia. Esa misma red social que le acogió con los brazos abiertos y que ahora llora su muerte. Y esa misma red social que hoy también publica los ladridos de aquellos que le consideraban poco menos que el anticristo. Ya ha dado la vuelta al mundo la crónica de L'Osservatore Romano, que ha dicho de él que era "un hombre y un intelectual de ninguna capacidad metafísica". Bien por el libelo, está bien eso de atacar a tus enemigos a su muerte, cuando ya no pueden usar su arma, la palabra, para defenderse; muy justo y necesario...
También, desde la esfera más íntima que dan los "amigos de mis amigos" de facebook, he podido leer (tan pronto como se esperaba) aquello de "un rojo menos", lo que me lleva a pensar que las miserias del ser humano no conocen límites, ni de cuerpo presente. Es, pues, momento de no andarse con ambages y colocarse al lado de aquel que supo defender con valentía, con toda la fuerza de su pluma, una posición firme ante los desmanes de esa clase dominante tan devota de rancias costumbres. José, nos sentimos orgullosos de comulgar con tus ideas y de haber asentido tus crónicas durante estos últimos años. No entendemos por qué tienes tú que marcharte y ver cómo se estira la existencia de muchos que continúan arrastrando su podredumbre por el mundo. Hubiera sido más justo y necesario tenerte por aquí mucho más tiempo.
Por eso nos quedamos con tus escritos, tus novelas, tu presencia, tu voz. Esa voz reconfortante que pudimos escuchar hace poco más de un año en este maravilloso corto para el que la prestaste:
Buen viaje, querido maestro. Ya te echamos de menos.



1 comentario
Felicidades!! Muy bueno... Mucho más sentido que lo que escribí yo ayer :)
21 jun 2010 | 12:42 PM
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