La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Enredos sociales

Cuanto más tiempo pasa más sonrío cuando alguien dice cosas como "yo con el ordenador la verdad es que no me manejo", o ese sempiterno y divertido "yo es que no tengo tiempo". Hasta hace bien poco siempre pensé que la mal llamada "edad contemporánea" se había acabado hace años, y cuando todo esto empezó hubiera sido bueno nombrar este período de la historia en el que nos encontramos como el de la "edad de las comunicaciones". Sin embargo, creo que la cosa ha ido variando aún más en el último lustro, en el último año incluso, y ya eso de las comunicaciones se ha quedado muy corto, y ahora puede decirse que estamos en la "edad de internet", o mejor aún, en la "edad de las redes sociales". (Por curiosidad, esa "edad contemporánea" que ya acabó desde mi humilde punto de vista debería nombrarse la "edad de los grandes conflictos", por motivos evidentes y cruelmente onerosos.)

Veamos: es muy probable que no sepamos cómo empezó todo, pero lo cierto es que estamos ya irremisiblemente inmersos en una espiral que nos está absorbiendo a todos, queramos o no queramos. La cosa parecía más ingenua e inocente cuando sólo nos manejábamos con simples correos electrónicos, pero desde hace algo más de un año (y sé que la cosa lleva más tiempo, pero es desde hace aproximadamente un año cuando se ha convertido en algo habitual en las conversaciones) todos o casi todos estamos pendientes de una cosa llamada Facebook (o Tuenti, entendedme) que está dejando de lado otros temas tan fascinantes desde el principio como los blogs, desde los que seguimos muchos escribiendo. En cualquier caso, y teniendo en cuenta el paroxismo al que está llegando el tema de la cosa "social" en la red, todo sirve de inaudito y espléndido ejercicio de profundización en la psique del ciudadano medio que ríete tú de Gran Hermano (sic). Así, en el lustro que llevo ya dándole a la tecla en esto del blog (y en el que probablemente haya escrito ya el equivalente a un grueso volumen) he visto cosas que no creeríais, pero con el Facebook la cosa ha tomado un cariz deslumbrante.

Muchos son los arquetipos que circulan por la red. El más divertido sigue siendo el que no lleva mucho tiempo y se toma la cosa tan en serio que dudo que pueda hacer ni pensar en otra cosa todo el día. Procrastina sin cesar, sube fotos a su perfil de Facebook o a su página en Flickr de continuo, comenta los enlaces de todos sus "amigos" y coloca la etiqueta (¡esa etiqueta!) de "me gusta" a diestro y siniestro. Este comportamiento tampoco es difícil de ver en gente que toma las cosas con muchas ganas en un principio, pero que pasados unos meses desaparece completamente del mapa. En cualquier caso, poco a poco va siendo normal encontrarse a casi toda la gente que conoces asomándose a la paginita de marras (incluso los que menos te esperas, malgastando el tiempo en el "Mafia Wars" o en granjas virtuales), hasta el punto de que también suele ser bastante habitual encontrarse a ese viejo amigo que llevabas sin ver años, y al que al verle de repente ahí, en la pantalla, te da la vuelta el corazón.

Soy muy consciente de que esa sensación sólo podremos vivirla aquellos que hemos pasado por épocas de vacío digital (perteneciendo como pertenecemos algunos a la generación que aún enviaba cartas manuscritas a los amigos y primeros amores en vacaciones, cartas que, en muchos casos, confesad, aún conservamos, por la ternura infinita que nos causan). A los nativos digitales, como era presumible, se la pela que sea o no un fenómeno antropológico; simplemente lo hacen, y punto. Con la misma naturalidad como soltaba mi sobrino de seis meses el dedo sobre la pantalla del iphone; como si estuviera impreso en su adn desde tiempos inmemoriales.

Pero hay otra vuelta de tuerca, y eso tiene que ver con otro de los "fenómenos" de la época: Twitter. ¡Eso sí que es aldea global, red social! Poder ver las chorradas que se le ocurren no sólo a tus amigos, sino a algunos conocidos personajes del mundo real al instante es algo portentoso. Y a veces utilísimo , bien es cierto. Esto tiene que ver con algo que voy a contar en un post posterior, pero esa es otra historia...

[Nota: no hay nada más divertido que saber que uno es algo que no sabía que era, y que lleva ya siéndolo unos añitos; sí, señores, soy un community manager... ¡y yo sin saberlo! Hay que joderse, lo que inventan los vende humos para forrarse ganarse la vida...]

Foto: El canasto.

2 comentarios

  1. torombolo

    Mi frase favorita es "yo no soy partidario de internet". La bomba.

    Respecto a las redes sociales, y más concretamente a Facebook, me hace gracia (y me da pena) la gente que sigue asociándolas a perder el tiempo. Eso de "se pasa el día en Facebook, no curra nada" es muy habitual y lo único que deja claro es que el que comenta eso sí que pierde el tiempo para ver a la otra persona que "está siempre ahí". Para mí, Facebook es el panel de control en el que tengo centralizadas cosas tan diversas como: lo que hacen mis amigos, publicaciones interesantes de blogs, noticias, consultas, etc. Gracias a Facebook estoy informado de muchas cosas que de otra forma no lo estaría o me costaría más encontar y, muy importante, estoy en contacto con amigos que por desgracia no veo todo lo que me gustaría. Pero bueno, esa misma gente suele ser la que piensa que la tele es sólo para ver programas de cotilleos, el teléfono para criticar al vecino, etc...

  2. Amén, querido Torombolo, amén...

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