Las nuevas normas a vuela pluma
Al Comando Filológico se le ha preguntado por diversos medios su opinión acerca de las nuevas normas de ortografía de la Real Academia (o más bien de las reales academias, ya me entendéis). Lo cierto es que el Comando está a otras cosas, pero a vuela pluma contesta a estas cuestiones:
- La i griega será ye. Bien, probablemente sea ésta la norma más polémica, pero por mucho que nos pese a los hispanohablantes, encariñados con esa anacrónica e inexacta distinción entre "i griega" e "i latina", si tenemos en cuenta la naturaleza casi exclusivamente consonante de la y, sí es cierto que, por analogía con el resto de consonantes (como "ces", "des", etcétera), es lógico hablar de "yes", por muy anglosajón que suene. Así que sí, aunque sea a regañadientes.
- Los dígrafos "ch" y "ll" ya no son letras. Bueno, esto estaba cantado, era una muerte anunciada. Aunque escupamos recelosos al suelo, la RAE tiene razón. No tenía sentido mantener la "ch" como letra del diccionario. Así que, venga, va, ya iba siendo hora de admitirlo.
- Solo sin tilde. Bien, con ésta no estamos de acuerdo, aunque sepamos que es un enroque que va a durar lo que los actuales escribientes (en el habla no tiene importancia) que lo acentuamos sigamos haciéndolo. Si continuamos, como podéis comprobar, acentuando los demostrativos siempre que lo consideramos necesario, ¿cómo no íbamos a hacer lo mismo con "sólo", con su preciosa tilde? Esto es como el "olor de multitudes", no nos doblegamos. A la siguiente cosa.
- Guion y truhan sin tilde. ¡Ay, queridos lectores!, ¿cuántas veces tuvimos que explicar que la tilde de guion no era no sólo innecesaria, sino absurda? Ya se sabe que a uno le encanta ensanchar el pecho cuando suelta un "yo tenía razón". Bienvenida sea la patente de corso para poner en rojo, y bien en rojo, la tilde de guion, acción tantas veces necesaria y que ahora es, además, lícita. Sabemos que es difícil demostrar que "riais" es monosílaba, desde un punto de vista ortográfico, pero lo sentimos, señores, así es, y no hay más discusión.
- La ó acentuada entre números. Yo creo que ya nadie lo hacía, salvo algunos casos curiosísimos de ultracorrección. En definitiva, nos parece muy bien, recordando, no obstante, que su uso en el lenguaje escrito es más que aconsejable, aunque sea tan pocas veces necesario (y más con lo poco que escribimos a mano hoy día).
- Catar y no Qatar. Será necesario y lógico, pero ¡qué feo! Lo mismo que cuórum; es horripilante. Creo que en esta ocasión no sé si vamos a poder hacer caso. Veremos si la cosa se queda en un nuevo motivo para ir contracorriente, o si la próxima vez que tengamos que escribirlas nos saldrá natural hacerlo con "c". Nuestras reservas, pues.
Cierro el telegrama filológico. Era necesario, así que ya está. Hecho. A otra cosa, mariposa.



Escribe un comentario