Volver a nacer sin haber nacido
¿Cómo se gestiona el dolor, la angustia, la desesperación, la impotencia?
A menudo suelo describir en este blog vivencias de otros, historias paralelas, vidas ajenas. Hoy me toca hablar en primera persona del plural, cuando el frío hedor de la muerte se ha asomado a nuestro alféizar y nos ha dejado temblorosos de nuevo en este mundo, gastadas de una vez las lágrimas de una larga temporada.
Los hechos descarnados se explican en pocas palabras: un embarazo gemelar que, antes de los cinco meses, se interrumpe por la rotura de una bolsa embrionaria y la consecuente pérdida del líquido amniótico (es decir, una rotura de aguas prematura). Hospitalización de urgencias y, tras tres días de terrible incertidumbre, la temida infección se presenta y acarrea los peores días de nuestras vidas: parto inducido con oxitocina y primeros antibióticos; legrado urgente con aparición de sepsis muy grave en sangre; cuidados intensivos (no hay palabras para agradecer la labor de médicos, enfermeros y auxiliares) con afección a los pulmones y posible foco en el útero; cinco días de angustiosa lucha con la neumonía y recuperación casi milagrosa de todos los órganos, que responden y aguantan hasta que la infección remite y se controla; otros cinco días más en planta (con un bochornoso episodio con los compañeros de habitación incluido) hasta la anhelada salida del hospital, quince días más tarde sin nuestros hijos y con una vida recién estrenada en las temblorosas piernas de Innes.
Después, ¿qué se hace, cómo puedes encararte con la vida tras semejante experiencia? ¿Acaso se puede soportar saber que unas semanas más tarde todo habría quedado en un susto y tendríamos en nuestras manos (o en las de la incubadora) dos vidas recién nacidas? ¿Alguien conoce la forma de superar el saber que las vidas de tus hijos se han malogrado cuando su desarrollo era el normal y satisfactorio, después de tanto sufrimiento (sólo nosotros lo sabemos) y tanta espera? ¿Alguien puede decirnos cómo se afronta el dolor por una vida que está a un paso de convertirse en muerte? ¿Alguien sabe cómo se gestiona la alegría de mantenerse vivo y a salvo después de haber pasado un infierno semejante?
Por favor, terapeutas, gurús, sanadores, sacerdotes, psicólogos y pisquiatras, absténganse de llamar a nuestra puerta, pues la encontrarán cerrada. Sólo abrimos a la familia, a los amigos que nos han abierto los brazos de par en par en estos días, cuando uno conoce en toda su magnificiencia la palabra amistad, la palabra fraternidad, la palabra amor. Sólo el calor de las sábanas cotidianas, tan anheladas días atrás, nos devuelve a nuestro mundo perdido entre catéteres, respiradores, vías y drenajes. Sólo el abrazo tembloroso bajo esas sábanas nos devuelve la fe en el mundo. Sólo el tiempo dará la verdadera dimensión de estos días aciagos que nunca jamás podrán olvidarse. Sólo el llanto por esos hijos que nunca fueron (aunque para nosotros sí fueron durante todos y cada uno de esos ciento treinta y cuatro días) podrá aplacar nuestra rabia. Sólo el amor podrá contener el vértigo de saber que la vida es frágil e inmensamente dura.
Sólo este blog podrá salvarme de algunas otras cosas.
Ahora, por ejemplo, me ha devuelto a la realidad.
Y tras ese recodo se vislumbra un nuevo sendero. Tomémoslo.



9 comentarios
No tengo palabras.
Sólo que sepas que estamos para lo que queráis.
30 nov 2010 | 11:46 AM
Yo tampoco las tengo. Lo siento muchísimo.
30 nov 2010 | 12:06 PM
Siento tu dolor como si fuera mío, Polidori. No perdí a mi hijo, pero sí vivimos un mes al lado de una incubadora, con la dolorosa incertidumbre de saber si en algún momento aquel calvario acabaría. Acabó, y todo quedó en un mal sueño, pero rozamos apenas el lado oscuro de los otros embarazos y partos, esos que no son idílicos y maravillosos. Estoy segura de que la vida os dará muchas alegrías y de momento, escribir, llorar, gritar y apoyaros mutuamente creo que serán las mejores terapias para mitigar vuestro dolor. Os envío un abrazo muy muy grande.
30 nov 2010 | 12:35 PM
Poco te puedo decir. En respuesta a tus preguntas, no dudo que las respuestas son no lo sé, no, nadie,... Cualquier palabra de consuelo suena manida, a lugares comunes. Así que solo deciros que nos alegra que estéis aquí, los dos, y que sois gente maravillosa. Un abrazo.
30 nov 2010 | 12:35 PM
No sabía nada y no tengo palabras. Se quedan cortas. Mucho ánimo y todo el cariño del mundo para los dos
30 nov 2010 | 02:06 PM
Lo siento mucho. Solo puedo enviaros mi apoyo incondicional.
Muchos ánimos y un abrazo fuerte.
30 nov 2010 | 10:16 PM
Polidori, lo siento en el alma, un gran abrazo para los dos. ...
1 dic 2010 | 09:21 AM
Poco se puede decir... sólo mucho ánimo, sois fuertes y juntos saldreis de esto. Os mando muchísimo cariño y un abrazo.
1 dic 2010 | 12:08 PM
Me imagino que nadie tiene las respuestas a todas esas preguntas, sólo vosotros podréis encontrarlas.
Sabéis que nos tenéis cerca, que podéis contar con un montón de gente en ese nuevo camino del que hablas. No es suficiente pero es todo.
Mucho ánimo, muchos besos, muchos abrazos.
1 dic 2010 | 04:02 PM
Escribe un comentario