De cabeceras y despedidas de año
Resulta apropiado escribir un resumen de este año en el día de los inocentes. Como Herodes, que supuestamente desató esa mítica matanza, a nosotros el año que agoniza nos ha soltado varias bofetadas que nos han dejado una perpleja sonrisa de inocente pintada en la cara. Y todo indica que nos va a durar mucho tiempo.
Estas fechas navideñas están siendo devastadoras, y aún así entrañables. Incluso esplendorosamente consumistas, pues así lo ha permitido la que ha sido la última treta del destino: después de ser casi padre, casi viudo, me ha tocado ser casi millonario; sí, pues llevaba en la cartera un número menos que el del "Gordo", ni más ni menos. ¿Se puede esperar una mayor ironía del hado? Buen colofón para un año que va a ser, definitivamente, inolvidable, en el más estricto sentido de la palabra.
El año, en suma, ha deparado sorpresas hasta el mismo final; no esperábamos menos de él, tal y como se ha mostrado en cada uno de sus doce meses, tan veleidoso en sus acontecimientos, tan fútil en sus designios.
Este blog se ha resentido, y se resentirá por los acontecimientos. Demasiadas emociones, demasiadas vivencias. Ahora más que nunca necesito desandar unos pasos para elevar la vista al horizonte. Y no sé qué camino tomar, una vez más. Hay rutas asfaltadas, demasiado rápidas y cómodas. Y hay caminos de tierra, tortuosos, inquietantes y profundamente estimulantes. Desde ambos será difícil echar la vista atrás, ahora que nada volverá a ser lo mismo.
Como despedida, pues no creo que haya nada nuevo en este espacio nuestro hasta bien entrado enero, recordaremos la estampa que nos acompañó este maldito otoño (y lo dice quien ama los otoños por encima de toda estación). Como siempre, mi viejo amigo Caspar nos ha servido de ilustrador, con su Atardecer sobre el océano (Mondaufgang am Meer, Alte Nationalgalerie de Berlín).

Muera, pues, 2010. Que se vaya y se pierda y se olvide de sí mismo. Los malos años, como nos recordaba hace unos días Erlich, cuanto antes se paseen y se alejen de nosotros mejor.

Que viva el 2011, año raro en su cifra. No sabemos qué nos traerá esta nueva travesía orbital solar. No tenemos prisa por saberlo, pero apostamos a que le pediremos mucho más que a su antecesor.
Hasta pronto, pues, mis queridos lectores.



2 comentarios
¡Feliz 2011 Polidori! te deseo lo mejor para este año que empieza, a tí y a todos los tuyos.
Para mí el 2010 también ha sido un mal año, aunque sé que posiblemente los habrá peores, pero hasta la fecha este ha sido malo, muy malo... creo que no es normal que de trescientos sesenta y cinco días que tiene, posiblemente más de doscientos me haya dormido llorando... eso no puede ser... Así que echemos a la hoguera del olvido este 2010 y brindemos por el que viene, porque las cosas sólo pueden ir a mejor.
Un saludo
1 ene 2011 | 09:18 PM
Camarada, deseo de todo corazón que este año sea mejor que el infierno por el que pasaron el año pasado, de verdad. Y también espero que algún día podamos tomarnos algo fresquito a la orilla de la playa en mi tierra para hablar de ente-de-poco-pelo a ente-de-poco-pelo :)
Un abrazo.
11 ene 2011 | 03:06 PM
Escribe un comentario