La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Vacas sin cencerro

A menudo me vuelvo a hacer, como tantas y tantas veces, una de esas preguntas a las que se les bordan las iniciales en mayúsculas: ¿a dónde conduce todo esto? Es fácil ser pesimista en la era postmoderna, pero no es plan de salir en pelotas a la calle y empezar a gritar "¡Sartre!, ¡Heidegger!, ¡Jaspers!", "¡Kierkegaard!, ¡Nietzsche!, ¡Schopenhauer!". Ni siquiera, como dijera una profesora de Innes, es necesario sembrar el pánico en la cola del Caprabo. La vida es dura. Sí. La vida es puta. Sí. Y nosotros somos hierba que se mece al viento. Sí. Sí y sí. Así que, por favor, que pase el siguiente.

Pero uno puede caer simplemente en el atolondramiento, o gritar a todo lo que da desde lo más alto de la más alta de las montañas que la vida no tiene ni puta la gracia. Instintos asesinos y genocidas subsiguientes ya son más de cara a la galería interior que a otra cosa, porque uno se sabe a la postre pacífico, educado y hasta si es necesario gentil. Pero a veces, olvidada ya esa cosa que llaman autoestima, uno se regodea en el fango, cual jacarandoso marrano, y piensa cosas poco recomendables y existencialistas de aquello del vivir, y de la cadena del sistema de la cual le ha tocado ser engranaje, y de la mierda de mundo en el que estamos, y para qué coño vinimos a él, etcétera

No importa. Es nuestra ración de agonía. Da hasta risa. Pero es lo que te resta cuando has establecido un objetivo en tu vida y de repente tienes que desmontar el punto de mira, limpiarlo, calibrarlo y apuntar a otra diana. Cuando deliberadamente te estás programando para algo muy gordo te sientes perdido cuando, de repente, la tierra desaparece bajo tus pies. Y así, como podéis comprobar en estas líneas, queridos lectores, te cuesta enfocar, centrarte, concentrar tus fuerzas para acometer siquiera la labor de escribir en el blog sin dispersarte como vaca sin cencerro. Así que pido perdón. O no, que no estoy para muchas lindezas.

Quizá pronto publique uno de esos borradores que tengo a medias. Quizá.

1 comentario

  1. Marta

    "...cuando has establecido un objetivo en tu vida y de repente tienes que desmontar el punto de mira, limpiarlo, calibrarlo y apuntar a otra diana. Cuando deliberadamente te estás programando para algo muy gordo te sientes perdido cuando, de repente, la tierra desaparece bajo tus pies..."

    Solo con leer este fragmento le entran a una unas ganas locas de que publiques tus borradores. Los que sean, los que quieras.

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