Firmin
Ando esta mañana (media tarde para el resto de humanos en España) aturdido, con ese aturdimiento que sólo da el haber terminado un hermoso libro. Pero es éste un libro muy especial, al que, como de costumbre, llego tarde. Pero eso no importa. Ya he conseguido superar la fase adolescente de reconocer en un best seller calidad literaria, ya casi ha dejado de joderme que en un ejemplar que voy a leerme encuentre impresa la cantinela de "más de un millón de ejemplares vendidos". Pero no deja de sorprenderme que un millón de humanos hayamos sido testigos de la vida de una rata, una pequeña y escuchimizada, y nos haya emocionado de tal forma. Aunque más bien habría que decir que lo que hemos hecho es leer el canto de cisne de una ciudad, de una parte de la ciudad que ya no existe, como tantas y tantas cosas que dejaron de existir en nuestras ciudades, de manos de una tierna rata devoradora de libros.
Sí, me refiero a Firmin, de Sam Savage, inusitado, pues, best seller que en España debemos su distribución (y su éxito de ventas) a Seix Barrall, pues al César lo que es del César. Y decía, pues, que me he quedado aturdido pensando en Scollay Square de Boston, y en cómo se parece a tantas plazas y señas de identidad de la ciudad que he visto desaparecer, y en qué deliciosa puede llegar a ser una personificación cuando se hace con gusto, cariño y buen hacer. Y en esas tiernas y hermosas ilustraciones de Fernando Krahn (con permiso, maestro). Y de cómo la literatura también nos salva del tedio, de las malas épocas, de los malos momentos. Y de repente, decía, me he sentido aturdido, con el síndrome de "¿ahora qué" después de algo tan magnífico. E incluso he sentido envidia, de la sana, por Savage, por lo que daría por haber escrito algo así, y el porqué de no ponerme de una puñetera vez por todas a hacerlo, y qué sé yo cuántas cosas más.
Y en éstas me he preparado el acostumbrado desayuno tardío de cada domingo, y me he puesto al sol intermitente que entra por el ventanal. Y entonces, sólo entonces, he vuelto a la puta realidad.



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