Cabecera de primavera
Lawrence creo que lo sabía muy bien, aunque su destino fuera muy trágico: no hay nada como enfundarse los guantes y ajustarse las gafas para disfrutar de la primavera a lomos de tu montura. Este sábado hice una previa de la estación recién estrenada dándome una vuelta en solitario por la carretera de los pantanos, con la suerte de ir a contracorriente (es mi sino), evitando así el pertinaz atasco. Por eso, no pude por menos que pensar en el famoso inicio de la peli, y en la cara de satisfacción del piloto antes del fatal desenlace (es lo que tiene ir sin casco, que te abres la cabeza como un melón):
Lawrence of Arabia por Ibn-Khaldun
Ya es primavera. Ahora sí. Llegan tantas cosas buenas y tantas cosas vulgares. No iremos con flores a María, pero sí que hemos aprovechado bien los primeros rayos del sol primaveral, con verdadera ansia y glotonería.
Y, como siempre, toca despedir la tradicional cabecera de la estación anterior de parte de nuestro viejo amigo Friedrich; Morgennebel im Gebirge, en este caso, que se encuentra en el Museum Schloß Heidecksburg, de Rudolstadt.

Feliz primavera, y adiós invierno. Te has portado sólo regular, la verdad sea dicha.



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