La Coctelera

Las manos en los bolsillos

In memoriam: Jorge

Me ahogaba en el aire irrespirable de mis borradores, cada línea escrita me sumergía la cabeza debajo del agua, como si estuviera de nuevo en la bañera de la villa de Gestapo, en Auxerre. Me debatía para sobrevivir. Fracasé en mi intento de expresar la muerte para reducirla al silencio: si hubiera proseguido, la muerte, probablemente, me habría hecho enmudecer.

Al final lo consiguió, la muy puta.

Siempre se nos van los buenos. Descansa en paz, dandi.

1 comentario

  1. Era grande Jorge Semprún. Muy grande. Se van los buenos, pero es uno de los que afortunadamente ni la muerte va a enmudecer. Por desgracia, he leído comentarios absurdos y crueles de gente anónima que dice burradas tras un pseudónimo en un periódico, esos comentarios que parece que tienen guardados en la recámara para dar el tiro de gracia. Cobardes. Pero digan lo que digan, Semprún, como Cervantes, escribió para que la muerte no tuviera la última palabra. Ni la muerte, ni los canallas.

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