Sacudiendo los cimientos
Es fácil para los que están agarrados a eso que llamamos "sistema" prostituir lo que estaba suponiendo los movimientos del llamado 15M a raíz de lo que sucedió ayer en Barcelona. Y por mucho que se pretenda desde las filas de ese movimiento (que a ver si se les mete en la cabeza a los "sistematizados" que no tiene representantes "oficiales" porque no es una institución, sino precisamente un movimiento, espontáneo desde un punto de vista general, aunque espoleado, claro, por determinados líderes de opinión) acallar las voces sobre "alborotadores" y "violentos", el daño ya está hecho, así que hemos dado un paso atrás.
Hace ya mucho tiempo que en este blog se ha hablado largo y tendido sobre esto, y sin embargo mi ánimo está ahora exponencialmente más pesimista de lo que estaba entonces. No nos está tocando vivir una era trágica, pero sí que nos está tocando vivir una era estúpida. Sé que las generaciones venideras estudiarán esta etapa como la del fin de muchas cosas, entre ellas del capitalismo y el neoliberalismo, pero lo que me jode de verdad es estar viviendo precisamente en dicha era, y no en las siguientes, y tener que soportar, día a día, los ladridos de algunos perros atados a su cómodo sillón. Porque, para cambiar las cosas hay que remover los propios cimientos de la sociedad, y llegados a este punto conviene recordar algunas cosas ya clásicas en la red, como esta conferencia de David Harvey, para dejarlo aún más claro.
Así que no nos desviemos. Ante las prisas de algunos, calma en las filas. Habrá que ir poco a poco, a pesar de que algunos han pasado de estar indignados a estar francamente cabreados, como es mi caso.



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