La Coctelera

Las manos en los bolsillos

La muerte y sus clubs

La tranquila Escandinavia nos ha dejado esta mañana petrificados por el horror. No sé, el ser humano jamás deja de asombrarme, pero colarse en una convención de adolescentes, haciéndote pasar por policía, y disparar de forma indiscriminada a casi un centenar de ellos, excede las expectativas de vileza para un despertar de un sábado de puente de verano. Las imágenes de una tibia isla cerca de Oslo en la que más parecía ser un recio invierno que una jornada veraniega hacía aún más increíble el espectáculo. El tipo, que ya se ha hecho famoso, Anders Behring Brevik, y que ha sido formalmente acusado por la policía noruega, tiene pinta de, como suele ocurrir con los psicópatas, ser un tipo normal, el clásico nórdico de cara ancha, ojos claros y pelo pajizo y muy rubio. ¿Qué ha pasado por su cabeza?, ¿qué mierda tiene en su cerebro para algo así? Algunos deberán hacerse estas preguntas, porque este tipo es un producto de nuestra sociedad, y todos, en definitiva, somos algo culpables de que un tipo así exista y tenga acceso a armas y explosivos.Y lo que es más curioso: no se ha pegado un tiro después de eso. ¿Cómo será la cárcel para alguien como él?

También es un producto de nuestra sociedad la ya fallecida Amy Winehouse. Ésta es una vieja historia ya conocida, aquello del bonito cadáver. Aún me sigue produciendo una mezcla de consternación y fascinación la vida del ya también famoso "club de los veintisiete", pero lo de Amy, quizá por poseer ese premonitorio apellido o por la cercanía en el tiempo, me ha pillado por sorpresa. Realmente, poseía un timbre de voz excepcional (siendo además británica), y una aptitud innegable para el soul en ese nuevo "revival" del que la mojigata Janelle Monáe es su última y rutilante estrella. Drogas, juventud y talento, como el resto. La vieja historia del rock n' roll. Vaya, pues, un sentido homenaje de sus días de vino y rosas.

Este verano está siendo intenso, amigos míos, muy intenso.

1 comentario

  1. Marta

    Cuando ya hace tiempo que pasaste de los 27 y te sigues considerando joven, impresiona un poco más pensar en los miembros de este club. Todos ellos con la suerte y el talento que garantizaba tener sus necesidades básicas blindadas de por vida y todos ellos sorprendidos por los excesos y, en definitiva, el devenir...

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