La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Escocia ancestral

A poco que te interese un poco la historia, y más la historia de la arquitectura (sin ser yo nada de eso; experto, digo), pronto llegas a una terrible e innegable verdad: casi nada de lo que queda tiene nada que ver con lo que había. En la mayoría de los casos o lo que queda es un escaso y parco remedo de lo pasado por lo exiguo del vestigio que puedes admirar (que es el efecto llamado "quita de ahí esas piedras, que me vienen muy bien para el muro de mi casa"); o lo que hay está tan adulterado que nada o poco tiene que ver con lo que era (o efecto "Exin Castillos", muy de modo en el siglo XIX). En definitiva, es terriblemente difícil encontrar una ruina o una pieza arquitectónica más o menos pura, y tenemos que enfrentarnos cuando viajamos a paisajes que más que hacer volar la imaginación obligan a hacer un ejercicio de esfuerzo imaginativo para intentar hacerse una ligera idea de cómo debía ser aquello.

Pero, claro, lo que mola es saber que en ese mismo lugar en el que estás hace cien, doscientos, quinientos, dos mil años, hubo tipos como tú que hacían cosas parecidas a las que tú haces, pero en un sitio que para ellos sería muy cotidiano, pero que para ti, si pudieras viajar al pasado, te dejaría con la boca abierta.

Así, en Escocia hemos visto simples ruinas de un pasado esplendor (algunas doblemente milenarias, como el Carn Liath); esplendor vivo y colorido, como siempre asociado hasta hace bien poco a la más rancia aristocracia; cadáveres de imponentes edificios preservados como símbolos de la estulticia humana (por aquello de dejarlos caer); y recreaciones del pasado tan hermosas que quitaban la respiración cuando las contemplabas.

No quiero extenderme más con las palabras. Quiero dejar paso a las imágenes. Sé que no serán tan espectaculares como las de Escocia "al natural", quizá porque lo verdaderamente imponente es Escocia sea la naturaleza que enmarca estas joyas arquitectónicas, pero realmente uno no puede dejar de fotografiar y fotografiar el Eilean Donan Castle porque, qué demonios, es tan hermoso o más que como nos lo habíamos imaginado.

Y con esto cierro esta entrega. Tranquilos, sólo me quedan dos, una también con poco texto, dedicada a los cementerios; y otra quizá más larga para hablar de mis impresiones de un país como Escocia, que tanta huella me ha dejado.

Como siempre, os emplazo a visitar mi cuenta de flickr, donde podéis ver todas estas fotos en un tamaño más decente.

Hasta pronto.

2 comentarios

  1. Pitry

    Polidori!! Aunque por aquí no veo los comentarios que escribes en respuesta a los míos, me llegan al correo así que los he visto, y sólo puedo decir; gracias a ti... No he podido comentar antes porque he estado sin conexión por estas cosas de las compañías de comunicación, ya sabes... pero me han encantado todas las fotos! Me alegro de que hayas hecho este viaje tan soñado por ti, que lo hayas disfrutado y no te haya decepcionado con lo fácil que es decepcionarse en estos tiempos. Yo he disfrutado mucho viendo estas fotos y leyendo tus impresiones que me han transportado un poquito hasta allí, espero poder hacerlo fisicamente pronto y recoger mis propias conclusiones... Un fuerte abrazo.

  2. Muchas gracias, Pitry. Es un placer.

    (Por cierto, ya he hecho una chapucilla para que no se vea tu nombre).

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