La Coctelera

Las manos en los bolsillos

Los cementerios de Escocia

La vida es el período de tiempo que pasamos en este mundo fabricando recuerdos. Algunos hermosos, y otros dolorosos. Y los recuerdos en muchas ocasiones están asociados a nuestros viajes, y es natural: durante los viajes abandonamos la rutina del entorno conocido para adentrarnos en un espacio en el que apenas vamos a vivir un puñado de días, en muchos casos para conocer sitios que visitan diariamente miles de personas. Pero en los viajes también se da a veces la magia de conocer lugares apartados en los que, a pasar de contar el tiempo que pasas en ellos por minutos, los recuerdos y las vivencias que acumulas hacen que se conviertan en lugares a los que vas a volver toda tu vida, como si ese rincón del planeta fuese un rincón mil veces visitado, donde decidiste pasar días enteros disfrutando de tu soledad, y consolándote del tremendo pesar que te produce tener que abandonarlos. En Escocia, por encima de todos, hubo dos espacios como esos: la orilla solitaria del Mar del Norte y la quietud del cementerio de Stirling.

Sé que en el mundo anglosajón, y en general en los países de tradición celta, los cementerios tienden a ser un lugar de recogimiento y culto a los antepasados con una evidente carga romántica, pero creedme que para un españolito crecido en la cultura latina estos cementerios sin la protección de una alta muralla, con las tumbas centenarias en la plena hierba y sin ningún síntoma de vandalismo en sus cuidadas veredas son definitivamente sobrecogedores.

Conocéis la querencia de este vuestro blogger por los camposantos, pero lo que vio en Escocia es harina de otro costal. Cementerios al borde del mar; emboscados en mitad de una ciudad, pero con veredas proclives al sosiego y la meditación, como el de Aberdeen; y congelados en el tiempo, como la ruinosa iglesia que los cobijó en mágicos parajes como Elgin. Incluso improvisados campos de juego donde los niños sentían más la belleza del lugar que el sobrecogimiento típico de estos lares.

De todo ello hay una nueva galería en mi página de Flickr que os invito a visitar.

Muchos recuerdos, pues, se agolpan de las tierras escocesas. Ya nos queda poco camino por recorrer.

2 comentarios

  1. Precioso reportaje y un placer encontrar a un amante de los cementerios como nosotros. Hemos enlazado tu post aquí https://www.facebook.com/pages/Pervivecom/371570614438 y te invitamos a unirte a los pervivianos. Un abrazo!

  2. Muchas gracias. Os agregaré con gusto desde mi facebook.
    Saludos

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