La sociedad del desánimo
Vivir en sociedad es asomarse al precipio día sí y día también. Desde que el mundo es mundo no ha existido una civilización en la que todos sus miembros hayan sido capaces de vivir, por el mero hecho de pertenecer a esa sociedad, en un estado de paz, justicia e igualdad social. Y quien piense que ahora disfruta de ello simplemente se miente a sí mismo (o es más tonto de lo que piensa).
Esa es la gran tragedia de la sociedad. Entre las castas indias y la tiranía del origen y del dinero de la nuestra resta menos de lo que imaginamos. Y precisamente lo que resta se ha venido a llamar "estado de bienestar", algo que no gusta nada a los poderosos, esos "prohombres" que tanto hacen por nosotros a la hora de acumular dinero, y que quieren establecer diferencias entre ellos y nosotros por esa misma razón: porque nosotros no sabemos acumularlo (o tenemos entrañas para no hacerlo).
Así, por propia experiencia y de la de millones de ciudadanos de este páis y de la mayoría del mundo civilizado, nosotros somos conscientes de que la formidable lucha de clases y los ahora denostados sindicatos consiguieron que un tipo como yo, miembro de una clase media (es decir, que puede pagarse lo mínimo para vivir con dignidad, e incluso puede irse de vacaciones de vez en cuando), tenga el respaldo de la sociedad para beneficiarse, gracias a los impuestos que genera su trabajo, de unos servicios sociales que prestan personas que han demostrado que pueden prestarlo mediante una selección previa y una experiencia lograda con el paso de los años.
Este discurso de nivel de ESO (y diría de Educación para la Ciudadanía, pero no quiero aleccionar) tiende a ser menospreciado, ridiculizado y sacado de contexto por aquellos que defienden que, a pesar del fracaso demostrado en tantos momentos de la historia reciente, sea el mercado, ese mercado "demiúrgico" y "granhermanero", quien regule y se encargue de todo lo que tenga tufo a servicio social. La razón que esgrimen es que sólo aquello que es rentable tiene calidad, máxima que he sufrido en silencio, cual hemorroide, durante toda mi vida laboral y que es el argumento favorito de esos que creen tener la varita del éxito mercantil por sus estudios en exclusivas escuelas, pero que a la hora de la verdad fracasan porque tienen menos idea que aquellos que no sen han gastado esos miles de euros, pero conocen la máxima de que para ser rentable tienes además que parecerlo.
Llama tanto la atención que ahora nos indignemos con quienes defienden esas posturas, como si no supiéramos que así hacían antes de todo esto. Pero causa aún más tristeza que el mundo siga siendo así, y nos hayamos metido en esta espiral que arruinará la existencia de al menos una generación. Me da una rabia infinita que seres muy queridos y cercanos las estén pasando canutas, y me da miedo que el siguiente pueda ser mi hermano (cosa que ya ha ocurrido), o mis cuñados (que también) o, cómo no, yo mismo. Me da rabia que la inoperancia y la desfachatez lleven al sufrimiento gratuito, porque innecesario y gratuito es. Y me da aún más rabia que se tome a guasa ese sufrimiento por parte de aquellos que se creen por encima de los demás por su cuna, su ruindad o su total ausencia de escrúpulos.
La gente está comenzando a estar triste, desanimada, desesperanzada. Algunos clamamos por un nuevo orden, una nueva esperanza, pero las ilusiones son cada vez más caras. Tristes tiempos son estos cuando deberían ser dichosos. Al menos sirve para que la gente reaccione, pero... ¿es suficiente?



2 comentarios
Como ya sabes te leo y te sigo en todos tus post, aunque no siempre comento porque no tengo nada más que añadir a tus palabras siempre, o en su gran mayoría, acertadas, precisas y correctas.
Si existiese aquí un botón de esos de "me gusta", (que daño están haciendo las redes sociales...) lo daría continuamente y añadiría el "me gusta mucho" o el "que bien describes el sentir colectivo".
Y hablando de redes sociales (que buenas son las redes sociales...), me gustaría con tu permiso colocar en mi muro de una de esas redes tu último párrafo (nombrándote, por supuesto, o al menos no apropiándome la autoría), porque resume lo que veo a mi alrededor y lo que veo entre amigos y compañeros de fatigas...
Un saludo y ánimo en estos tiempos tan difíciles.
20 jul 2012 | 12:57 PM
Querida Pitry... ¡qué te voy a decir! Que gracias, como siempre. Y que quieras usar un párrafo es un honor, así que adelante, usa lo que quieras.
Un abrazo.
20 jul 2012 | 02:43 PM
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